Frente a la circulación del virus del Chikungunya y sus muy molestas secuelas, el Sistema de Salud de Cuba despliega una estrategia proactiva, basada en la ciencia nacional.
El pasado 8
de diciembre inició, en el área de Salud del policlínico Abelardo Ramírez, en
el municipio habanero de Plaza de la Revolución, una intervención sanitaria dirigida a
proteger a la población adulta mayor.
La
protagonista es la Biomodulina T, un inmunomodulador de producción nacional,
cuyo propósito es fortalecer las defensas naturales del organismo en este
escenario epidémico.
La
iniciativa, más que un simple tratamiento, es un estudio de intervención diseñado
para evaluar, bajo condiciones reales, la capacidad de este fármaco para
prevenir contagios graves, y mitigar las secuelas inflamatorias que suele dejar
la enfermedad.
¿POR QUÉ ES
NECESARIA ESTA INTERVENCIÓN?
La razón
fundamental para enfocarse en los adultos mayores la explica el doctor en
Ciencias Alexis Labrada Rosado, director de Investigación y Desarrollo del
Centro Nacional de Biopreparados (BioCen): «El adulto mayor se caracteriza por
un proceso que se llama inmunosenescencia, quiere decir envejecimiento del
sistema inmune».
Este fenómeno
natural hace que las defensas sean menos efectivas para combatir infecciones y,
a la vez, más propensas a reacciones inflamatorias desmedidas.
El
Chikungunya, precisamente, puede desencadenar una inflamación crónica y
debilitante en las articulaciones. Por tanto, fortalecer y modular el sistema
inmune en este grupo etario no es solo una opción, sino una necesidad de salud
pública.
EL
MECANISMO: REFORZAR LAS «CÉLULAS DE LA MEMORIA» INMUNE
Biomodulina
t actúa como un potente regulador del sistema inmunológico. Su mecanismo clave,
detallado por Labrada Rosado, es su capacidad para «regenerar las células t,
que son las células fundamentales del sistema inmune adaptativo, aquel que
aprende y recuerda los patógenos».
Al
estimular estas células, el fármaco no ataca al virus directamente, sino que «prepara
el sistema inmune para enfrentar una infección viral» y, de esta forma, puede «limitar
el daño».
La hipótesis
científica es que, al estar mejor preparado, el organismo controla mejor la
replicación viral (la viremia), lo que se traduce en una enfermedad más corta,
menos severa y con menores secuelas a largo plazo.
DISEÑO DEL
ESTUDIO: COMPARACIÓN Y ESQUEMAS INNOVADORES
La
intervención tiene un riguroso diseño científico. Está liderada por la doctora
Odalis María de la Guardia Peña, especialista de segundo grado en Inmunología,
del Instituto de Hematología e Inmunología (IHI), y por la doctora Liz
Caballero González, del policlínico sede. Participan cerca de 700 personas de
entre 70 y 74 años, un rango de alta vulnerabilidad.
Un aspecto
innovador es que se compara la Biomodulina t con su análogo Timalin (de origen
bielorruso), siguiendo dos esquemas:
Esquema
corto (5 días): Este se prueba por primera vez con Biomodulina t, lo que podría
ofrecer una opción terapéutica más práctica a futuro.
Esquema
largo (6 semanas): El mismo protocolo validado con éxito durante la pandemia de
la COVID-19.
Esta
comparación permitirá generar evidencia sólida sobre la eficacia de ambos fármacos
y sus esquemas de administración. El área de Salud fue seleccionada por su
experiencia en investigaciones, su elevada población adulta mayor y la reciente
sospecha de casos de arbovirosis, lo que la convierte en un escenario ideal
para este «estudio de mundo real».
UNA
ESPERANZA TERAPÉUTICA PARA QUIENES YA PADECIERON LA ENFERMEDAD
La
intervención no solo mira hacia adelante. Uno de sus objetivos más humanitarios
es evaluar el posible efecto terapéutico en personas que ya sufrieron el Chikungunya
y arrastran secuelas.
«En estos
pacientes que tienen secuelas inflamatorias, artralgias, inflamación en las
articulaciones, Biomodulina t pudiera tener también un efecto terapéutico»,
precisó el Director de Investigación y Desarrollo del BioCen.
Si los
resultados son positivos, se abriría una nueva vía para aliviar el dolor y la
limitación funcional que afectan la calidad de vida de miles de cubanos tras la
infección.
SEGURIDAD Y
EXPERIENCIA: UN FÁRMACO CON TRAYECTORIA
Un pilar
fundamental para aplicar este medicamento a una población amplia es su perfil
de seguridad. La Biomodulina t no es un producto nuevo; cuenta con más de 30 años
de producción en Cuba.
La doctora
De la Guardia Peña significó que «tiene un perfil de seguridad muy bueno, con
muy escasas reacciones adversas y de poca magnitud».
Esta
trayectoria, sumada a su capacidad de producción a gran escala, la hace una
herramienta confiable y disponible para las estrategias de Salud Pública.
¿POR QUÉ
ENTONCES ES UNA INTERVENCIÓN Y NO UN ENSAYO?
La doctora
De la Guardia Peña lo explica con claridad: «Nosotros estamos haciendo un
estudio de intervención, porque ya son medicamentos conocidos, porque es una
enfermedad conocida».
El objetivo
inmediato es mejorar la calidad de vida y la salud del grupo poblacional
seleccionado (adultos mayores de 70-74 años), aprovechando las potencialidades
de un fármaco seguro.
Paralelamente,
se recogen datos científicos para comparar esquemas de administración y
fortalecer la evidencia sobre su efectividad en este contexto específico.
Esta
intervención no prueba un producto nuevo, explica, sino que se aplican, de
manera organizada y monitorizada, tratamientos ya existentes y seguros, con un
fin protector y terapéutico ante una necesidad epidemiológica concreta, a la
vez que genera conocimiento para la toma de decisiones futuras.
POTENCIALIDADES
AMPLIAS: DESDE LA PEDIATRÍA HASTALA ONCOLOGÍA
Las
potencialidades de Biomodulina t trascienden el contexto actual. Es un
medicamento versátil, que ya tiene indicación aprobada para el tratamiento de
la hipoplasia tímica en niños, una grave afección inmunológica. Además, se
investiga su uso en la recuperación de pacientes oncológicos, después de la
quimioterapia y en combinación con otras terapias contra el cáncer.
UNA
RESPUESTA INTEGRAL Y CIENTÍFICA
La
intervención con Biomodulina t es un ejemplo del enfoque integral de la ciencia
y la Salud Pública cubanas: preventivo, terapéutico y basado en evidencia.
Representa una apuesta por un producto nacional para proteger a los más
vulnerables, buscando no solo evitar nuevas infecciones, sino también reparar
el daño de las ya ocurridas.
Bajo la
supervisión de comités de ética y la autoridad reguladora, este estudio generará
conocimientos vitales para enfrentar no solo el Chikungunya, sino también
futuros desafíos epidemiológicos.
https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/01/reporta-cuba-nueva-disminucion-en.html
(Tomado de
Granma)
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