Senadores y representantes de Estados Unidos repudiaron hoy y consideraron inconstitucional el artero ataque ordenado por el presidente Donald Trump contra Venezuela sin solicitar la debida autorización del Congreso de la Nación, y llamaron a detenerlo.
Entre los legisladores que criticaron la
agresión destacan Rubén Gallego (senador por Arizona), Bernie Sanders (senador
por Vermont), Elizabeth Warren (senadora por Massachusetts) y Tim Kaine
(senador por Virginia).
Todos ellos tildan la acción de ilegal y
una violación de la Constitución, al no contar con permiso legislativo.
“Combatí en duras batallas en la guerra
contra Iraq. Vi morir a mis hermanos, vi a civiles atrapados en el fuego
cruzado, y todo por una guerra injustificada. No importa el resultado estamos
en el lado equivocado al iniciar esta guerra contra Venezuela”, escribió
Gallego en X.
A través de esa plataforma, el senador
demócrata Brian Schatz recalca: “No tenemos intereses nacionales vitales en
Venezuela que justifiquen una guerra. Ya deberíamos haber aprendido a no
meternos en otra aventura estúpida. Y ni siquiera (Donald Trump) se molesta en
decirle al público estadounidense qué demonios está pasando”.
En la madrugada de este sábado 3 de
enero, aproximadamente a las 02:00 hora local, se registraron múltiples
explosiones y sobrevuelos de aeronaves en Caracas y otras ciudades venezolanas,
marcando una dramática escalada en las tensiones entre Estados Unidos y
Venezuela.
Según reportes ciudadanos y medios
locales, los bombardeos impactaron el Fuerte Tiuna, principal complejo militar
del país y sede del Ministerio de Defensa, así como la Base Aérea Generalísimo
Francisco de Miranda (La Carlota), instalación estratégica en el este de
Caracas.
La Guaira, principal centro portuario
venezolano en la costa central, también resultó afectado. Además de la capital,
se reportaron explosiones en Miranda, Aragua, La Guaira, Higuerote, Charallave
y Baruta.
La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez,
exigió al gobierno de Estados Unidos dar fe de vida del dignatario Nicolás
Maduro y su esposa Cilia, que según un mensaje en X de la Casa Blanca fue
secuestrado durante los ataques.
El representante Jim McGovern reprochó
que “sin autorización del Congreso y ante la gran mayoría de los
norteamericanos opuestos a una acción militar, Trump acaba de lanzar un golpe
ilegal e injustificado contra Venezuela”.
“Él dice que no tenemos dinero
suficiente para la atención a la salud de los estadounidenses, pero de alguna
manera tenemos ilimitados fondos para la guerra”, censuró McGovern.
Su colega en la Cámara de Representantes
Melanie Stansbury fue tajante en X: Seamos claros: estos ataques son ilegales.
El presidente no tiene autoridad para declarar la guerra ni emprender
operaciones militares a gran escala sin el Congreso”.
La legisladora por Nuevo México instó a
que “el Congreso debe actuar para frenarlo. De inmediato”.
El congresista por California Raúl Ruiz
coincidió en que “la guerra de Trump contra Venezuela es ilegal y pone en
peligro a los militares estadounidenses”.
Ruiz, un médico de profesión, recalca en
X que “la Constitución exige la aprobación del Congreso para cualquier acción
militar, y Trump no la buscó ni la tiene”.
“Trump y los republicanos han despojado
a millones de personas de atención médica y alimentos, han aumentado los costos
mediante el impuesto arancelario y la Ley de la Gran Fealdad para otorgar miles
de millones de dólares en recortes de impuestos a multimillonarios, y ahora
inician una guerra ilegalmente. ¡NO está nada bien!”, remarca el representante
californiano.
La Ley de la Gran Fealdad a la que Ruiz
se refirió es del siglo XIX y principios del XX según la cual se prohibía a
personas enfermas, mutiladas o visiblemente deformes mostrarse en público,
criminalizando su apariencia bajo pretextos de salud pública y control social.
Esa norma fue derogada tras la Ley de
Estadounidenses con Discapacidades de 1990.
(Con información de la Agencia de Prensa
Latina)
JCDT – SST – BGC