En Santa Clara José Ramón Cabañas Rodríguez, director del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI), afirmó que Estados Unidos (EE. UU.) ha intensificado la presión contra Cuba y que la política del gobierno de Donald Trump no responde a intereses humanitarios, sino que obedece a una estrategia de desgaste prolongado para forzar cambios internos en la isla, aseguró en diálogo con la Agencia Cubana de Noticias.
Señaló que los discursos sobre derechos humanos y libertad
encubren una agenda financiada con millones de dólares orientada a
desestabilizar el orden constitucional del archipiélago.
Washington no busca una relación de respeto mutuo, sino que
pretende imponer condiciones, como ha hecho históricamente con otros países,
aseguró.
La respuesta de Cuba, dijo, no pasa por la rendición, pues
se basa en organización, movilización y defensa de principios, con la soberanía
nacional como eje.
El analista describió un escenario de guerras de nuevo
tipo, a través de la cual se privilegia la influencia a distancia mediante
presión económica, discurso político deslegitimador y manipulación mediática.
Sostuvo, además, que los proyectos presentados como
independientes desde plataformas extranjeras no son espontáneos, pues buscan
crear caos y justificar medidas más agresivas.
Al repasar la cooperación, recordó que La Habana y
Washington firmaron 22 memorandos de entendimiento en áreas como lucha contra
el terrorismo, combate al narcotráfico y prevención del fraude migratorio.
De ahí que el principal apoyo a los guardacostas de Estados
Unidos en el Caribe se articula con Cuba, sobre todo frente a la migración
ilegal; de hecho, las autoridades cubanas han asistido a embarcaciones en el
estrecho de Florida por razones humanitarias.
Cabañas Rodríguez indicó que las mayores cifras de
intercambio humano entre ambos países se registraron durante el primer gobierno
de Donald Trump, y no bajo la administración de Barack Obama.
Señaló que numerosos viajeros estadounidenses regresaron
con percepciones más favorables hacia Cuba y sostuvo que alrededor del 60 por
ciento de la población en Estados Unidos se inclina por normalizar la relación
bilateral diplomática y comercial.
El director del CIPI reivindicó a La Habana como sede
confiable para negociaciones de paz sin injerencias de terceros y contrastó prácticas
políticas al destacar que Cuba ha refrendado constituciones, mientras que
Estados Unidos no adopta ese mecanismo.
Afirmó que Cuba mantendrá la cooperación en seguridad,
migración y enfrentamiento al delito, y subrayó que priorizará la defensa de su
soberanía frente a la presión económica y la confrontación política.
El especialista concluyó que la relación bilateral requiere
respeto y cumplimiento de los acuerdos técnicos vigentes.
(Con información de ACN)
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