En un conversatorio celebrado en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam (CAC) en La Habana, fundadores y protagonistas de las Bienales de La Habana reflexionaron sobre el papel desempeñado por Fidel Castro Ruz (1926-2016) en el desarrollo del arte visual cubano, así como su visión estratégica para promover el de los países del Sur global.
Con la participación de Nelson Herrera Ysla, curador y crítico
de arte, y presidido por Nelson Ramírez de Arellano, director del centro
anfitrión, el encuentro constituyó un espacio para el análisis del legado del líder
de la Revolución en la concepción y consolidación de un certamen que, desde sus
inicios, desafió los cánones eurocéntricos del arte contemporáneo.
Ramírez de Arellano, en declaraciones a la Agencia Cubana
de Noticias, subrayó el carácter político y decolonial de la iniciativa, ya que
mientras la Bienal de Venecia surgió en 1895 como una necesidad de Occidente de
establecer su dominio en las artes visuales, la de La Habana, justamente, hizo
lo contrario: se organizó un evento de arte en el tercer mundo que mostró qué
cosa es el arte de acuerdo con criterios propios, lo que hoy se denomina el Sur.
Por su parte, Herrera Ysla recordó el impacto directo del
Comandante en el desarrollo del certamen, significando que siempre apoyó todo
el trabajo organizativo, y sobre todo el concepto, las ideas que quería
reflejar el certamen.
Fidel era un abanderado del tercermundismo, de la lucha de
los pueblos de América Latina, Asia y África que no estaban incorporados a la
escena artística internacional como queríamos; su pensamiento y su fuerza le
imprimieron coraje a esa lucha, enfatizó.
Se evocó, además, la visita del líder al CAC en marzo de
1989, vísperas de la Tercera Bienal, consciente de la importancia internacional
que estaba adquiriendo este evento.
Precisamente a partir de esa edición, subrayó el artista,
la Bienal de La Habana se convirtió en pionera en la incorporación de textiles
y cerámica a sus exposiciones, mientras otras —más reconocidas—, las rechazaban
por considerarlas artesanías.
Aún no se le había ocurrido a Venecia, Sídney o São Paulo
invitar a artistas de tres continentes, y ya esa Tercera Bienal trajo a
artistas africanos, asiáticos y latinoamericanos, agregó el experto.
Tanto Herrera Ysla como Ramírez de Arellano coincidieron en
que la creación artística de Wifredo Lam (1902-1982) constituye el alma
conceptual de la historia del evento; para el primero, específicamente, las raíces
—cubano de padre chino y madre africana—, hicieron que se sintetizaran en su
obra los fundamentos de la cultura del Tercer Mundo.
A 42 años de su primera edición, la Bienal de La Habana
continúa siendo un faro de resistencia cultural y una avanzada de las ideas de
lo que José Martí (1853-1895) denominó Nuestra América, manteniendo vivo el
legado de Fidel y la obra universal de Lam, trascendió en el ameno
conversatorio.
https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/03/la-habana-disfruta-de-la-feria-de-las.html
(Alejandro Torres Ramos, estudiante de periodismo - ACN)
JCDT – YRV - SST
