Hace unos días en su perfil en X, el Ministerio de Finanzas y Precios informó que en febrero último el déficit fiscal fue inferior a lo planificado en más de tres mil millones de pesos, y la cuenta corriente se mantuvo con superávit.
La noticia sin dudas es alentadora en medio del actual
complejo escenario, y también una muestra de que la implementación del Programa
Económico y Social 2026, del gobierno cubano, no se detiene aún con severas
limitaciones debido al cerco energético que, como parte del bloqueo
estadounidense, implementa la administración de Donald Trump.
Lo logrado tiene que ver con el perfeccionamiento de los
mecanismos de control fiscal, incluyendo la gestión de cobro de las deudas
tributarias, que permitan incrementar los ingresos y reducir la evasión fiscal.
Y aunque prematuro y discreto, haber iniciado el año con un
déficit fiscal por debajo de lo previsto se inserta en el primero de los
objetivos generales del Programa de Gobierno, el referido a propiciar un
entorno macroeconómico que favorezca la actividad productiva y el incremento de
los ingresos externos.
Con sus estructuras y entidades a todas las instancias, y
con el acompañamiento de los gobiernos locales, el Ministerio de Finanzas y
Precios asume el compromiso de mantener el déficit fiscal en los niveles
aprobados y adecuar las medidas presupuestarias al actual contexto.
También está llamado a identificar nuevas fuentes de
ingresos al Presupuesto del Estado, que contribuyan a atenuar las afectaciones
que se produzcan, así como reducir gastos asociados a la actividad
presupuestada.
Un paso importante en esta dirección ha sido la reciente
publicación en la Gaceta Oficial del Decreto 127/2025 "De las
instituciones presupuestadas", con el cual el país avanza en el
perfeccionamiento de la estructura de la Administración Central del Estado y en
una mayor eficiencia de los niveles de dirección de la economía.
Entre los objetivos de esta norma figuran descargar al
Presupuesto del Estado de la alta carga que sobre él gravita, por el
sostenimiento de los gastos de la Administración Pública; reducir la plantilla
de cargos indirectos, que atentan contra la productividad; buscar una mayor
eficiencia en los recursos humanos, y perfeccionar la gestión de las entidades
locales, en función de la estrategia de desarrollo territorial.
Colosal, necesaria e impostergable esta medida, como otras
en preparación o anunciadas, teniendo en cuenta la actual crisis múltiple que
enfrenta Cuba agudizada con el recrudecimiento del bloqueo estadounidense y el
cerco energético, el cual impide acceder a combustibles como parte de los
planes imperialistas de asfixia económica.
Como consecuencia de la paralización o reducción de
actividades imprescindibles hay una drástica disminución de los niveles de
producción de bienes y de servicios, y en tal sentido la escasez de combustible
y de energía, por ejemplo, ha disparado los precios de alimentos, transporte y
de otros renglones.
Entonces no tenemos los recursos necesarios para afrontar
deudas, pagos, precios que crecen a consecuencia de la guerra imperial, por efectos
logísticos y todavía de la pandemia, y dependerá de nuestras potencialidades e
innovaciones superar tales obstáculos.
Para avanzar en objetivos que impacten favorablemente en la
vida de los cubanos, y en la reanimación de la industria nacional, existe un
Programa Económico y Social consensuado con las opiniones o aportes de gran
parte de la población, y que contra vientos y mareas no se detiene.
(Fidel Rendón Matienzo - ACN)
JCDT – SST – YVR
