En La Lisa, Guanabacoa o La Habana del Este los capitalinos desarrollan diversas iniciativas dirigidas a multiplicar conocimientos y empoderar a quienes producen la tierra, con prioridad hacia las mujeres, con un noble fin: impulsar la producción de alimentos.
Esa es la brújula que rige el proyecto Sistema alimentario
local, resiliente y con enfoque de género en la capital, que se ejecuta en el
Proyecto de Desarrollo Local (PDL) Polo Productivo Jaramillo, en el municipio
en La Lisa, que vincula a las 10 fincas que lo integran.
“Esta experiencia, que implementan la Asociación Cubana de
Producción Animal (ACPA) en La Habana y la organización no gubernamental española
Justicia Alimentaria, financiada por el Ayuntamiento de Barcelona, persigue
fortalecer la producción de alimentos de forma sostenible, enfrentar el cambio
climático y lograr que las mujeres tengan un papel protagónico en la toma de
decisiones”, explicó la ingeniera agrónoma Niurka Navarro Laza, directora del
proyecto.
Andar, pese a todo
Aun en las complejas condiciones para la movilidad, no se
detienen, como lo demostró uno de sus recientes talleres. A Navarro Laza le
parece casi un milagro haberlo logrado, pero es un hecho y una continuidad a
los pasos transitados.
“Llevamos poco más de un año de ejecución y hemos
organizado 20 talleres de formación en temas como producción acuícola, ganado
menor, gerencia, administración pública y género. Han participado más de 200
personas, de las cuales el 52 por ciento son mujeres”, respondió la también
especialista de proyectos de la ACPA Filial La Habana.
Otra de las aristas de la experiencia para esta faceta agrícola y acuícola de la ciudad es el apoyo en recursos, que humaniza la labor. “Adquirimos equipos importantes: una peletizadora para procesar alimento animal, una cámara fría para conservar pescado y carnes, cuya instalación está a más de un 50 por ciento”, apuntó.
De mujeres y hombres
Aunque se pone énfasis en las productoras, no es exclusivo,
todo lo contrario: la equidad debe construirse entre mujeres y hombres, pero
ellas son el corazón del proyecto. “Hicimos un diagnóstico de género y estamos
construyendo una estrategia para que participen más en las decisiones. En el
PDL Polo Productivo Jaramillo, de las cinco personas que coordinan, tres son
mujeres. Además, formamos un grupo de promotoras de la innovación, con ocho
personas, la mitad mujeres”.
En esa ruta, una de las importaciones también tuvo ese
enfoque. Adquirieron un triciclo eléctrico “para que las mujeres puedan llevar
a sus niñas y niños a la escuela sin perder tiempo de trabajo, porque para que
haya equidad, hay que resolver también las tareas de cuidado”, dijo. Los
estudios muestran que las mujeres dedican un promedio de 10 horas más que los
hombres a las labores de cuidados, una responsabilidad que la sociedad ha
depositado casi exclusivamente sobre sus hombros. Mientras eso cambia, apoyarlas
les alivia las cargas actuales.
Ver los cambios
En el año transcurrido, ese escenario productivo de La Lisa
comienza a verse diferente, fruto de que lo aprendido no quedó en la libreta de
notas.
“Hemos visto cambios muy bonitos. Por ejemplo, en la finca
Botón de Oro, usan una práctica tradicional, pero muy efectiva: empalan las
habichuelas sobre los tallos de yuca. Así la habichuela trepa, fija nitrógeno
al suelo y abona la yuca, mientras la yuca da sombra y protege la humedad. Eso
es adaptación al cambio climático con recursos de la propia finca”, describió.
En el caso de la finca La Maravilla, susceptible a las
inundaciones, la productora ha aprendido de las ventajas de sembrar en zonas
altas y de usar materia orgánica para mejorar el suelo. La práctica lo
corrobora.
Dimensiones diversas
El proyecto va más allá de lo productivo y los temas de género. Su concepción tiene un enfoque de sostenibilidad e integralidad, de ecosistema, de ahí que pone la mirada también en los efectos del cambio climático, teniendo en cuenta que Cuba es muy vulnerable a sequías, huracanes y temperaturas altas.
Según explicó Navarro Laza, como respuesta, crearon una
brigada de adaptación al cambio climático, con una mujer y dos hombres, que están
aprendiendo técnicas basadas en la naturaleza: reforestación análoga, manejo de
suelos y cercas vivas. Por otra parte, instalaron sistemas de captación de
agua, para aprovechar cuando lleguen las lluvias y reducir la dependencia de
otras fuentes. “La idea es que las fincas no dependan de factores climatológicos
o de la electricidad, y que puedan producir alimentos, aunque el clima sea
adverso”.
Relevancia
La directora de la iniciativa destaca la importancia que
tiene este impulso en saberes, prácticas e insumos para la soberanía
alimentaria de La Lisa. “Significa que la comida no tenga que venir de lejos,
se produzca cerca de la comunidad, con manos locales, con respeto al medio
ambiente y con participación femenina”.
El PDL ya produce más de 14 toneladas de pescado, más de 13
toneladas de cultivos varios y seis toneladas de hortalizas, “pero queremos más:
transformar esos productos, darles valor agregado y que puedan llegar a los
mercados, los hospitales, las escuelas y las familias, eso es soberanía
alimentaria”, dijo Navarro Laza.
El proyecto en el Polo Jaramillo encierra varios mensajes,
todos muy útiles y que pueden servir para otros espacios productivos: la
agricultura no es solo para hombres, es una oportunidad también para las
mujeres y las juventudes, la agroecología funciona y el cambio climático se
enfrenta con conocimiento y su aplicación.
“En La Lisa hay un escenario productivo, integrado por
varias fincas, que está demostrando que otro modelo de alimentación es posible:
más sano, más justo y más cubano”, destaca e invita a sumarse a la corriente de
la soberanía alimentaria, “porque sembrar alimentos es sembrar futuro”.
(Raquel Sierra Liriano – Tribuna de La Habana)
JCDT – YVR – SST


