Hace unos años, alguien que miraba a Cuba desde fuera, pero con afecto, esperanza y un poco de duda, decía que éramos malos pobres.
Recordaba la escasez de su infancia, cuando podían si acaso
comer un poco de arroz, y no entendía el despilfarro, el desperdicio de
alimentos y de recursos como cajas, botellas y latas.
Algo ha cambiado desde entonces, hay más cajas, más latas,
pero la actitud y el despilfarro, no solo se mantienen, sino que parecen ir en
aumento.
Resulta contradictorio, además, porque los mensajes
medioambientales son más frecuentes, pero apenas en algunos grupos puntuales,
con personas con cierta sensibilidad y conocimientos, se adoptan actitudes
diferentes. Sin embargo, todavía son minoría.
El tema del reciclaje compete a la sociedad en su conjunto,
si se reciclara más y mejor, seguro habría menos desechos. Es una larga cadena
en la que no puede haber eslabones partidos.
La gestión de los desechos en la ciudad y el impulso al
reciclaje constituyen temas cruciales para nuestra ciudad, señala Rosa María
Reyes Santiesteban, directora general de la Empresa de Recuperación de Materias
Primas de La Habana. Es cierto, basta mirar cualquier esquina para comprobar
que, en medio de carencias generalizadas, se siguen desperdiciando miles: cajas
contaminadas, latas, envases plásticos, textiles, madera…
Ante ello, la empresa “asume el reto diario de trabajar por
transformar los desechos de nuestra ciudad en recursos valiosos para la economía
y el medio ambiente”, destaca la directora.
Según Reyes Santiesteban, en medio de desafíos, “gracias al esfuerzo de los trabajadores y el apoyo de la población, las autoridades, la Organización Superior de Dirección Empresarial (OSDE) y el Ministerio de Industrias hemos logrado cumplir nuestros planes, contribuyendo directamente a la sustitución de importaciones y al cuidado de La Habana”.
La directora de materias primas comparte algunas ideas
elementales: “el reciclaje comienza en el hogar, con la separación correcta de
los residuos, si los materiales se mezclan con basura orgánica se contaminan y
pierden todo su valor. Necesitamos que cada vecino sea un vigilante de la
limpieza”.
Es un sistema que debe funcionar como un reloj suizo, al
primer fallo, regresa la desconfianza y cae.
Los caminos
Lo que falta por hacer es más que lo hecho y los avances
han implicado optar con cosas diferentes. “Hemos diversificado nuestra
estrategia para llegar a cada rincón de la capital, acercar el servicio a la
población, fortaleciendo la red de puntos fijos de acopio en todos los municipios,
a partir de un nuevo sistema de gestión”, agrega.
A su vez, la entidad ha incorporado los llamados puntos móviles
de reciclaje, que recorren los diferentes barrios de la ciudad para facilitarle
a la población la entrega de los residuos reciclables. Incluso, se ha puesto la
tecnología al servicio del reciclaje: mediante una aplicación -disponible en la
tienda cubana de aplicaciones en línea Apklis-, las personas pueden solicitar
la recogida puerta a puerta, sin salir de su casa.
Esas alternativas, sin embargo, no han descartado las vías
tradicionales, por lo que se mantienen las alianzas estratégicas en Consejos
Populares, los Comités de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres
Cubanas y las organizaciones estudiantiles y los pioneros, que no siempre
responden.
Entre las alternativas implementadas se encuentra la
recogida puerta a puerta. Foto: Empresa de Recuperación de Materias Primas La
Habana
Para la directora general de la empresa habanera, “es clave
inculcar la cultura del reciclaje desde las escuelas y en cada cuadra, aspecto
que hay que seguir logrando, y para lo cual organizamos ecoeventos en espacios
públicos y zonas costeras demostrando que es posible disfrutar de La Habana sin
ensuciarla, recuperando materiales valiosos, creando nuevos valores y productos”.
Reciclarse
Al ritmo de la vida, las empresas de materias primas han tenido que reinventarse en más de un aspecto. “No solo recolectamos, sino que procesamos y comercializamos una amplia gama de materiales, papel, cartón, vidrios, plástico, chatarra ferrosa -acero y hierro- y los no ferrosos -cobre, aluminio, latas de aluminio y bronce-, inoxidables y chatarra electrónica, que tienen una gran demanda en la industria nacional y en la exportación”, comenta Reyes Santiesteban.
Como muestra del compromiso con la economía circular, han
puesto al alcance de la población, en su sede, en el barrio La Guayaba, en el
Cerro, una tienda donde pueden adquirirse artículos útiles fabricados a partir
de materiales reciclables plásticos: cubos, vasos, platos, tuberías y piezas de
plomería, entre otros, convirtiendo los residuos en objetos de valor.
Además de la tienda, han creado un punto de acopio, de
manera que los negocios particulares ubicados en los alrededores puedan acudir
a depositar sus residuos recuperables.
No faltan desafíos. “Nos enfrentamos a retos importantes, el problema de las mipymes y los grandes generadores. Hoy vemos en muchas esquinas de la ciudad cajas de cartón y otros desechos comerciales amontonados, ensuciando y malgastando recursos”.
En ese sentido, hace un llamado “a todas las entidades
estatales y a las formas de gestión no estatal a que cumplan con su obligación
de contratar los servicios de la empresa o los de gestores autorizados para la
disposición de sus residuos recuperables. No podemos permitir que el desperdicio
de unos pocos dañe el esfuerzo de todos, por eso se precisa de la disciplina
ciudadana”.
Para Mauricio Chirino, director adjunto de la Empresa de
Recuperación de Materias Primas La Habana, una transformación fundamental en el
actual modelo de gestión ha sido la integración estratégica con las nuevas
formas de gestión no estatal. “La recuperación de materiales no es solo una
labor ambiental, es una necesidad de soberanía económica para Cuba”, opina.
En esa ruta, han firmado más de 44 000 contratos y
convenios con empresas y con formas de gestión no estatales, para la recogida
de sus materiales recuperables. Unos cumplen sus obligaciones, otros, no.
“El encadenamiento productivo con pymes y cooperativas nos
ha permitido una capacidad que antes era difícil de alcanzar. En esa simbiosis
industrial hay tres claves esenciales: la eficiencia logística, pues las nuevas
formas de gestión aportan agilidad en la recolección a nivel de barrio, lo que
optimiza el flujo hacia los centros de procesamiento”, explica.
Por otra parte, permite la sustitución de importaciones,
garantizando que el plástico, papel y metales se queden en la industria
nacional como materia prima, ahorrándole divisas del país, y además, constituye
una fuente generadora de empleo ya que los sistemas de reciclaje contribuyen a
crear empleos verdes y fomentar la responsabilidad en el sector privado.
Como parte de las acciones, la empresa cuenta 83 instalaciones propias y 58 puntos intermedios de acopio, que según Chirino están evolucionando para convertirse en centros de colaboración, “por lo que invitamos a todos los actores económicos a ver en la empresa un aliado estratégico”.
Las limitaciones con el combustible han sumado complejidad
a esta ecuación. Al respecto, Reyes Santiesteban comenta: “el combustible nos
ha puesto en una situación tensa, pero no hemos dejado de recuperar y hemos
puesto a disposición toda la flota de equipos eléctricos, 72 en total, y se
adquirieron 27 remolques para aumentar la capacidad de carga”.
En medio de la actual contingencia, se han priorizado seis
puntos fundamentales en la capital en Plaza, Playa, La Habana Vieja, Centro
Habana, Diez de Octubre y Cerro, por sus características, tratando de no
descuidar el resto de los municipios, señala la directora general.
Con esos equipos, abunda, se está llegando a las formas de
gestión no estatal empezando por arterias principales y durante el día, hacia
el resto de las calles, según los ciclos pactados.
Ello ha implicado extender las jornadas, garantizar la
carga de los triciclos que se complejiza por el tema energético, por lo que se
han buscado lugares alternativos para cargarlos, de manera que puedan seguir
recogiendo.
En medio de las adversas circunstancias, destaca Zadys Jiménez
Condés, directora de comercialización de la empresa, a través de la recuperación
se garantizan en las Unidades Empresariales de Base (UEB) de ventas (ferroso,
no ferrosos y no metálicos) los inventarios para vender por concepto de
sustitución de importaciones, en la fabricación de nuevos artículos, así como
las exportaciones.
“Se trabaja por lograr alta eficacia, en cada UEB se
procesan, dándoles mayor valor agregado a los productos, con precios muy
beneficiosos en el mercado internacional”, señaló.
Sin embargo, no es suficiente. De ahí el llamado de la
directora general a las formas de gestión estatales y no estatales a “que
cumplan lo que dicen los contratos y convenios. La ley dice que usted tiene que
preservar y no botar, hay leyes que hay que cumplir y no podemos seguir
ensuciando el entorno de la ciudad”.
(Raquel Sierra Liriano – Tribuna de La Habana)
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