En el corazón del municipio Marianao, dentro del complejo monumental del Obelisco, se levanta una institución que es todo un ejemplo de humanismo y dedicación. Se trata del Hogar de Ancianos "Hermanas Giralt", un centro dependiente del Ministerio de Salud Pública que acoge a decenas de adultos mayores en situación de dependencia.
Este lugar no solo ofrece un techo y alimentación, sino que
se ha convertido en un verdadero hogar donde la alegría y la estimulación
constante son la base de su rutina diaria. Sus puertas están abiertas para
quienes más han dado a la sociedad, devolviéndoles, ahora, dignidad y
bienestar.
La atención médica en el "Hermanas Giralt" es
integral y multidisciplinaria. Los abuelos reciben seguimiento constante de
médicos, enfermeras, psicólogos y trabajadores sociales, con especial énfasis
en la rehabilitación física y cognitiva.
Se realizan terapias de estimulación con ejercicios suaves, juegos de mesa adaptados y talleres ocupacionales que mantienen activas sus mentes y cuerpos.
Un logro destacable del centro es mantener a sus residentes
libres de úlceras por presión, un indicador de la calidad de los cuidados de
enfermería y el esmero de su personal. Además, se les sirven seis comidas
diarias, adaptadas a patologías como la diabetes o la hipertensión,
garantizando una nutrición balanceada a pesar de las limitaciones del contexto
actual.
Pero la vida en este hogar va mucho más allá de lo clínico.
La terapia del alma también tiene su espacio, y por eso la alegría y la cultura
son protagonistas.
Periódicamente, los residentes disfrutan de veladas
musicales, tardes de poesía y celebraciones de cumpleaños, donde la música
cubana y las canciones del ayer son las reinas de la fiesta.
Estas actividades no solo combaten la soledad y el
aburrimiento, sino que fortalecen los lazos de amistad entre la familia que han
formado dentro del centro. Se organizan visitas guiadas a museos y paseos por
los alrededores, integrando a los abuelos a la vida social del municipio.
El nombre de este hogar no es casualidad. Lleva el sello de
dos heroínas olvidadas por muchos, pero fundamentales en la historia de Cuba:
Cristina y María de Lourdes Giralt Andreu, dos hermanas cienfuegueras que
fueron asesinadas por la dictadura de Batista el 15 de junio de 1958.
Su único supuesto delito fue apoyar a la revolución desde la clandestinidad, recogiendo fondos, medicinas y armas en su propia casa de El Vedado. Al nombrar este centro en su honor, Marianao mantiene viva la memoria de esas jóvenes, cuyo coraje y solidaridad son hoy un espejo donde mirarse para quienes dedican su vida al cuidado de los demás
A pesar de las dificultades económicas que enfrenta el
país, el Hogar de Ancianos "Hermanas Giralt" se esfuerza cada día por
ser un oasis de paz. Con inversiones recientes que han mejorado la red
hidrosanitaria y la instalación de agua caliente, el centro demuestra que,
aunque los recursos escasean, la voluntad y el amor por el prójimo son
inagotables.
Este hogar es, sin duda, un pedacito de cielo en Marianao,
un ejemplo de que envejecer con dignidad es posible cuando hay manos amigas y
corazones dispuestos a cuidar.
Desde aquí, nuestro reconocimiento a todos los trabajadores
que, con paciencia y sonrisas, hacen más feliz la vejez de nuestros abuelos.
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Iliana
Ortega Chávez
JCDT


