General de Ejército Raúl Castro Ruz, a quien le distinguen lealtad y amor por su pueblo, que es decir Revolución.
Raúl, el soldado del Segundo Frente
Nacido el 3 de junio de 1931 en Birán, Raúl Castro Ruz fue
desde joven el compañero inseparable de Fidel en la gesta revolucionaria.
Participó en el asalto al Cuartel Moncada (1953), compartió el presidio y el
exilio en México, y en 1956 desembarcó junto a los 82 expedicionarios del
Granma.
Tras la dispersión inicial en Alegría de Pío, se replegó a
la Sierra Maestra donde combatió con la incipiente guerrilla. Ascendido a
Comandante el 27 de febrero de 1958, fundó el Segundo Frente Oriental “Frank
País” en las montañas del este oriental, un territorio de doce mil kilómetros
cuadrados donde demostró su genio organizador militar y político.
El amor que lo acompañó siempre
En plena guerra conoció a Vilma Espín Guillois, ingeniera
química santiaguera que había abandonado los privilegios de su cuna burguesa
para unirse a la clandestinidad. Se casaron el 26 de enero de 1959, días
después del triunfo, en una ceremonia sencilla que reflejaba el espíritu de
ambos.
Vilma se convirtió en presidenta fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas y en su compañera de batallas durante casi medio siglo. Raúl la llamaba “mi comandante”, y hasta su muerte, el 18 de junio de 2007, ella fue su sostén personal. En cada aniversario del Segundo Frente, él deposita flores en el mausoleo donde descansan los caídos… y también la mujer que marcó su vida.
Lealtad incondicional a Fidel
El arquitecto de la defensa nacional
Triunfada la Revolución, Raúl asumió las riendas de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias y no las soltó por casi medio siglo. Durante el
Período Especial de los años noventa, recorrió el país y popularizó la consigna
“Sí se puede”, levantando la moral de un pueblo sitiado. Su estilo de mando,
pragmático y meticuloso, convirtió a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en
el pilar institucional más estable del país.
A sus 95 años, sigue siendo fiel al juramento que escribió
en sus diarios de campaña: habiendo cumplido cabalmente con su deber. Ese es
Raúl: el soldado modesto que forjó una epopeya.
En estos días de nuevas batallas, cuando el imperio
pretende judicializar al líder de la Revolución por actos de legítima defensa
de la soberanía nacional, el pueblo ha respondido en las calles, en la Tribuna
Antiimperialista, con el puño en alto. Como dijo Gerardo Hernández Nordelo:
"Raúl Castro no es un acusado, es un líder y un heredero de José Martí y
Fidel Castro".
Porque acusar a Raúl, hoy, es acusarnos a todos los
revolucionarios. Y el enemigo tendrá que vérselas con el pueblo.
Felicidades, Raúl. Un abrazo y nuestra lealtad por siempre.
En estos 95 años, celebramos no solo a un hombre, sino a toda una época de
dignidad, resistencia y amor por Cuba. Hasta la victoria Siempre.
https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/06/periodistas-cubanos-rinden-homenaje.html
(Iliana Ortega Chávez)
JCDT








