José Massip (La Habana, 28 de junio de 1926–8 de febrero de 2014) es, indiscutiblemente, uno de los grandes directores cubanos del llamado séptimo arte.
Su obra estuvo profundamente vinculada al abordaje de los
temas históricos y a una extraordinaria fuerza documental, sin que ello
significara jamás descuidar la vocación estética de la creación audiovisual.
En Massip, el rigor de la investigación y la voluntad
artística caminaron siempre de la mano.
Basta volver a Historia de un ballet (1962) para
comprobarlo. A más de seis décadas de su estreno, continúa siendo una obra
difícilmente superada dentro del documental cubano. No es solo el registro de
la creación de Suite Yoruba, de Ramiro Guerra, sino una apropiación
profundamente creativa del lenguaje de la danza para construir un lenguaje
cinematográfico propio.
El montaje, el ritmo interno, la alternancia entre imágenes de fuerte valor testimonial y la recreación coreográfica convierten esa película en un clásico mayor de nuestra cinematografía y en una demostración de que el documental también puede alcanzar las más altas cotas de la creación artística.
En la filmografía de Massip, la historia nunca fue una
simple sucesión de acontecimientos. Tanto Baraguá (1986) como Páginas del
diario de José Martí (1971) revelan una manera singular de aproximarse al
pasado: desde la reflexión, la emoción y la construcción poética. Documento y
recreación se entrelazan para ofrecer una mirada que invita a comprender antes
que a memorizar.
No es casual que Alejo Carpentier calificara esta última
como "la obra mayor" de José Massip y afirmara que, con ella,
"el cine cubano se enriquece con un logro de excepcional importancia".
Quizás por eso sus películas han resistido tan bien el paso
del tiempo. No ilustran la historia: dialogan con ella. Massip comprendió que
el cine podía ser una herramienta para pensar la nación, explorar sus
conflictos y devolverle al espectador preguntas que siguen siendo pertinentes.
Su mirada fue siempre inquisitiva, humanista y profundamente comprometida con la complejidad de los procesos históricos.
Fue, además, un intelectual de convicciones profundas y de
búsquedas permanentes. Nunca se conformó con fórmulas establecidas ni con
soluciones previsibles. Asumió riesgos formales y temáticos porque entendía que
el arte solo conserva su vitalidad cuando desafía las convenciones.
Quienes lo conocieron coinciden en describirlo como un
creador permanentemente inconforme con su propia obra, siempre dispuesto a
seguir aprendiendo y experimentando. Como ha señalado Juan Antonio García
Borrero, Massip entendió el cine como una forma de conocimiento, una definición
que resume con precisión el sentido de toda su creación.
Esa vocación intelectual también se expresó en su activa
participación en los debates sobre la cultura y su proyección social en Cuba.
Fue uno de los fundadores del ICAIC y contribuyó decisivamente a consolidar una
cinematografía que apostó por el cine como expresión artística, memoria y herramienta
de reflexión colectiva.
Paralelamente desarrolló una intensa labor como ensayista,
articulista y conferencista, siempre atento a pensar el lugar de la cultura en
la sociedad cubana.
Massip fue un hombre de vastísima cultura y un referente
para varias generaciones de cineastas e investigadores. Integró una familia de
notable significación para las artes cubanas y dejó un legado que trasciende
sus películas: permanece en sus escritos, en sus intervenciones públicas, en el
magisterio que ejerció desde el diálogo y en el ejemplo de un creador que nunca
renunció al pensamiento crítico.
A cien años de su nacimiento, el mejor homenaje consiste en
regresar a sus películas y descubrir en ellas a un creador que nunca aceptó las
respuestas fáciles. José Massip entendió que el cine podía ser, al mismo
tiempo, belleza, conocimiento y conciencia histórica. Muy pocos realizadores
cubanos consiguieron articular esas tres dimensiones con semejante hondura.
https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/06/la-rumba-honra-tata-guines-en-el-vedado.html
(Yuris
Nórido – CubaSí)
JCDT


