«El bloqueo y la política de agresión y hostilidad del gobierno de Estados Unidos contra Cuba es una amenaza para la existencia y el bienestar del pueblo cubano para el ejercicio de sus derechos humanos. Es una amenaza para la paz, la seguridad y la estabilidad regional. Es una amenaza para cualquier estado soberano que podría quedar sujeto a medidas de similar carácter agresivo y extraterritorial en el futuro».
Así lo afirmó, en conferencia de prensa este martes, el
miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno
Rodríguez Parrilla, tras anunciar que el próximo 7 de julio se celebrará una
sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, bajo el tema 38 de su
agenda, titulado: Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y
financiera impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.
El canciller dijo que, junto al resto de los Estados
miembros de la ONU, la Mayor de las Antillas «denunciará las acciones agresivas
del gobierno de Estados Unidos contra nuestro país, que incluyen la amenaza de
agresión militar directa en quebrantamiento del derecho internacional y de la
paz y la seguridad internacionales y regionales».
Asimismo, denunciará el cerco energético que, junto a otras
medidas de intensificación extrema del bloqueo, constituyen un acto de
genocidio tipificado también como un castigo colectivo y una violación masiva,
flagrante y sistemática de los derechos humanos de los cubanos y del derecho
internacional humanitario, aseguró.
Así, la Asamblea General, «podrá abordar esta cuestión con
objetividad y en apego a los propósitos y principios de la Carta de las
Naciones Unidas, en particular el respeto a la igualdad soberana entre los
Estados y la integridad territorial e independencia política, la prohibición de
la amenaza o del uso de la fuerza, el respeto a la libre determinación de los
pueblos y la no injerencia en los asuntos internos, así como la solución pacífica
de controversias», sostuvo.
También hizo énfasis en la certeza de que la inmensa
mayoría de la comunidad internacional respalda y respaldará a la nación antillana.
«Se trata de una situación urgente porque la agresión multidimensional del
gobierno de EE. UU. contra Cuba ya está en curso y se intensifica».
En ese sentido, precisó que no consiste en un peligro por
venir o una amenaza futura, es un crimen de lesa humanidad en plena ejecución.
Sus daños humanitarios son crecientes, los sufrimientos y privaciones que
provoca a nuestro pueblo aumentan cada día, insistió.
Además, indicó que «esa agresión de carácter sistémico se
refuerza con el uso del poder comunicacional, digital y mediático monopólico,
para intentar aislar y desacreditar a Cuba, y para tratar de justificar el
crimen injustificable que el imperialismo comete contra nuestro pueblo».
Al respecto, dijo que «ha quedado demostrado en
publicaciones o de medios de prensa cubanos o internacionales la conexión, la
articulación y el uso deliberado por parte del Departamento de Estado, de
medios de prensa estadounidenses como parte de esa agresión».
Ello se complementa –dijo– con un despliegue diplomático
intenso en casi todas las capitales del planeta y en el ámbito multilateral.
«La misión permanente de Estados Unidos en Nueva York, en la sede de las
Naciones Unidas, en otros organismos internacionales y sus embajadas en todas
las latitudes realizan presiones inéditas para tratar de impedir que se realice
esta la sesión del 7 de julio», denunció.
EVIDENCIAS
Sobre ese tema, se refirió a tres documentos
estadounidenses que hoy circulan de manera clandestina y que son la base de las
reuniones y las presiones que ejercen contra diplomáticos y funcionarios de
gobierno en distintas latitudes, aseguró.
1. «It's time for
change in Cuba». («Es tiempo de cambiar en Cuba»). Plantea que Cuba es una
amenaza directa a la Seguridad Nacional de EE. UU. debido a su apoyo a actores
hostiles, al terrorismo y a la inestabilidad regional y complementa la orden
ejecutiva 14 4 0 4.
2. En la primera
línea dice, «The regime must reform. Don't vote for his propaganda». («El
régimen tiene que reformarse, tiene que cambiar, no vote por su propaganda»).
De igual forma se refiere a la próxima votación de la resolución de la Asamblea
General de Naciones Unidas sobre el bloqueo a Cuba, que ha recibido siempre el
apoyo abrumador de la mayoría de los Estados miembros, «a pesar de algún
intento de contaminarla, dañar procesalmente la consideración del tema o
incluso haber ejercido, en particular el año pasado, presiones brutales para
obligar a Estados a que modifiquen su discurso».
3. «Totalmente
calumnioso, dedicado a tratar de presentar a Cuba como parte beligerante en la
guerra que ocurre en Ucrania. Lleno de mentiras, sin una sola evidencia, sin un
solo dato».
«CUBA HA SIDO, ES Y SERÁ UN PAÍS DE PAZ»
Durante la conferencia, Rodríguez Parrilla rechazó
«tajantemente la amenaza militar de la mayor potencia militar y nuclear del
planeta contra una Isla pequeña, un país del sur». Y reiteró que «en Cuba no
hay bases militares extranjeras y que el Secretario de Estado miente
deliberadamente cuando afirma lo contrario. La única base extranjera que usurpa
territorio de nuestro país es la base estadounidense que ocupa territorio en
Guantánamo. La Habana fue el lugar donde se firmó la proclama de la América
Latina y el Caribe como Zona de Paz. Cuba ha sido, es y será un país de paz»,
sentenció.
Además, insistió en que las autoridades de la nación
caribeña han cooperado y continuarán cooperando, a pesar de su hostilidad, con
el gobierno de EE. UU., en materia de aplicación de la ley. En el
enfrentamiento al narcotráfico, al crimen internacional organizado, a la trata
de personas y particularmente el terrorismo.
Ello, a pesar de que Cuba es víctima hoy de actos
terroristas y de la instigación al terrorismo y la violencia que se ejerce
desde territorio de EE. UU. con absoluta impunidad, con financiamiento,
participación de terroristas convocados, evidencia que fue entregada y es
constantemente actualizada a ese gobierno, reiteró.
Y recordó el frustrado intento de penetración de un comando
terrorista fuertemente armado, por la zona de Corralillo. Reiteró también que
Cuba no participa en la guerra de Ucrania y que persigue al mercenarismo tal
como establece la Constitución de la República.
Recientemente, el gobierno de EE. UU. trató de impedir que
una agencia internacional del sistema de las Naciones Unidas, el Programa
Mundial de Alimentos, aprobara ayuda humanitaria en alimentos para el pueblo
cubano. A pesar de ello, el gobierno de EE. UU. quedó totalmente aislado en una
votación democrática, recordó.
Se refirió, además, al contraste de esos hechos con los
supuestos montos de ofrecimientos de ayuda humanitaria de Washington a la
nación cariñena, los cuales no han sido concretados en su totalidad.
«Cuba es una nación amante de la paz y del diálogo. Creemos
en el multilateralismo y en el papel central de la Organización de Naciones
Unidas. Persistiremos en preservar a la América Latina y el Caribe como una
Zona de Paz», significó el Canciller. «Para las cubanas y cubanos es sagrada la
patria libre, soberana, digna e independiente. Por ese ideal varias
generaciones de patriotas han pagado el precio supremo y soportado todos los
sacrificios. Ahora no será diferente frente a un escenario de agresión que no
deseamos y que esperamos que nunca ocurra, lucharemos hasta las últimas
consecuencias».
En respuesta a una interrogante de Granma, el Canciller
argumentó que en Cuba «hay niños recién nacidos muriendo como consecuencia de
los efectos de esta política extrema de estrangulamiento. Se ha deteriorado la
expectativa de vida de los niños diagnosticados con cáncer por la carencia de
dispositivos, tecnología, equipamiento o incluso tratamiento idóneo que no están
a nuestro alcance».
«Pero hoy en Cuba no hay una crisis humanitaria como la que
describen los instrumentos internacionales». En ese sentido resaltó que «los
daños humanitarios gravísimos que están provocando el cerco energético y la
intensificación del bloqueo son totalmente deliberados».
«En ninguna situación humanitaria en Cuba, la Isla puede
constituir una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos ni a su
política exterior ni a su economía», declaró.
Por otra parte, sostuvo que «las conversaciones entre los
gobiernos de Cuba y Estados Unidos no muestran progreso». Se ha dicho que la
conducta de la delegación del gobierno de EE. UU. está acompañada de
declaraciones agresivas contra Cuba, de amenazas incluso de agresión militar de
la aplicación de medidas coercitivas o actos de bloqueo adicionales, de la
declaración ofensiva contra la unidad de nuestro pueblo, contra la
independencia, acompañado del persistente pero fallido intento de hacer
injerencia y determinar los asuntos internos de los cubanos o la constante
filtración de información tóxica a las redes digitales y a los medios de prensa
o incluso la utilización políticamente motivada y a veces cómplice de algún que
otro medio de prensa estadounidense para difundir una narrativa engañosa».
A pesar de todo eso, Cuba seguirá dispuesta al diálogo y a
la solución pacífica de diferencias, sobre las bases del derecho internacional,
en igualdad y respeto, en interés recíproco y beneficio mutuo, sin injerencia
en los asuntos internos de Cuba, insistió.
https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/07/cuba-aprueban-propuesta-del-primer.html
(Laura Mercedes Giráldez - Granma)
JCDT
