Cuando el solsticio de verano anuncia sus primeros rayos, Marianao se transforma. No solo por el aumento de las temperaturas y las lluvias típicas de la temporada, sino porque su gente, sus calles y sus tradiciones se preparan para vivir los meses más cálidos y festivos del año. Un verano en Marianao es un encuentro con la historia, la música y la profunda identidad de este municipio habanero.
Los días más largos y las noches más cortas
El verano astronómico comienza oficialmente en junio y se
extiende hasta septiembre. Para los marianenses, esto significa disfrutar de
días que llegan a durar más de 13 horas y noches que se acortan, invitando a la
vida al aire libre. Sin embargo, el clima juega un papel importante: el calor y
la humedad son intensos, y es común que los aguaceros de la tarde refresquen el
ambiente, especialmente en los meses más lluviosos como junio, agosto y septiembre.
Un destino veraniego por excelencia
La historia de Marianao está íntimamente ligada al verano.
Desde finales del siglo XIX, las playas de Marianao se convirtieron en el
escape predilecto de los habaneros que buscaban alivio del rigor del clima.
Aunque entonces se promocionaban por sus "aguas medicinales", pronto
se transformaron en el centro de la vida social y cultural de la ciudad.
Fue en esta época que surgió el famoso barrio de "Las
Fritas", un lugar vibrante donde la música popular cubana encontró un
hogar. Los sextetos de son, como el famoso Sexteto Habanero, tocaban en tarimas
improvisadas alrededor de los puestos de comida, creando un ambiente que
cautivó a propios y extraños. Figuras de la talla de Abelardo Barroso
comenzaron aquí sus carreras en un ambiente de "truhanes y
melodiosos" que defendían los sones de la tierra. El propio Alejo
Carpentier se refería a esta música como "música de fritas", un
nombre que capturaba su esencia popular y callejera.
Con el tiempo, la zona se llenó de balnearios, clubes y
hoteles que atrajeron a la sociedad habanera. Nombres como el Havana Yatch
Club, el Biltmore y el legendario Country Club marcaron una época dorada de
esparcimiento y lujo. Lugares como el Coney Island Park, un parque de
diversiones, y el hipódromo local, lo convirtieron en un destino de ocio incomparable.
El verano de hoy: tradición y vida de barrio
Aunque el esplendor de aquellos grandes balnearios ya no es
el mismo, el espíritu veraniego de Marianao sigue más vivo que nunca en sus comunidades.
Hoy, el verano se celebra en cada barrio. La llegada de la estación se marca
con el "Modo Verano", una iniciativa que inunda las calles de
cultura, música y talleres para todas las edades. La Casa de la Cultura de
Marianao y proyectos comunitarios como "Llegó el Circo" o
"Fiesta en mi barrio" llevan el arte y la alegría a lugares como
Washington, Zamora-Cocosolo y Santa Felicia, creando espacios de encuentro y
felicidad colectiva.
Es común que las tardes se llenen de risas infantiles en
las actividades de "Pintando en mi barrio", o que los más jóvenes
disfruten de espectáculos circenses que demuestran el talento de las nuevas generaciones.
Y, por supuesto, la música no puede faltar. La herencia de los años dorados se
mantiene, y en cualquier rincón de Marianao, el ritmo del son y la salsa sigue
siendo la banda sonora perfecta para un verano habanero.
Así, el verano en Marianao es una celebración de su
historia y su gente. Es el calor de la amistad, el sabor de la cultura local y
el ritmo inconfundible de una ciudad que sabe disfrutar la vida al máximo.
https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/06/disfruta-municipio-de-la-habana-del.html
(Iliana Ortega Chávez)
JCDT
