General de Ejército
Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana;
Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Partido
Comunista de Cuba y Presidente de la
República;
Esteban Lazo Hernández, Presidente de la Asamblea Nacional
del Poder Popular;
Diputadas, diputados e invitados:
Las diputadas y diputados de la Asamblea Nacional del Poder
Popular de la República de Cuba, en nombre del pueblo cubano, reiteran su más
enérgica condena a la agresión genocida del gobierno de los Estados Unidos
contra Cuba y al empeño imperialista de doblegar por vía de la fuerza la
voluntad soberana de los cubanos. El compromiso de la nación con la defensa del
derecho inalienable a la libre determinación, la salvaguarda de su
independencia y la determinación de construir el socialismo son pilares sólidamente
constituidos e innegociables.
Dos órdenes ejecutivas presidenciales, con fechas del 29 de
enero y el 1ro. de mayo, son ejemplos concretos de la política de máxima
presión que tiene por filosofía el castigo colectivo a todo un pueblo. A ello
se suma la infame acusación contra el General de Ejército Raúl Castro Ruz,
líder de Revolución Cubana.
Las amenazas reiteradas de agresión militar constituyen un
crimen internacional, según registra la Carta de las Naciones Unidas. De
materializarse un acto irresponsable de esa naturaleza, tropezará con la férrea
e inclaudicable resistencia del pueblo cubano, que no cederá un palmo de su
territorio, ni la más mínima de sus prerrogativas soberanas. Provocará muertes
y destrucción, y conducirá a un baño de sangre, pero no alcanzará el objetivo
de subordinar a Cuba al dictado neocolonial de los Estados Unidos, establecer
una condición de dependencia de ese país, ni el regreso de Cuba a la sociedad
corrupta, brutalmente desigual y atrasada socialmente, en que una potencia
extranjera era dueña de la riqueza nacional e interfería en los asuntos
políticos internos del país.
La guerra económica a la que se somete el país con iguales
propósitos, reforzada por el brutal cerco energético, las medidas equivalentes
a un bloqueo naval y las sanciones secundarias contra quienes soberanamente
comercian e invierten en Cuba, persigue alcanzar sus objetivos mediante el
castigo colectivo a toda la población y provocar así una crisis humanitaria,
conducta que también constituye un crimen internacional y merece la más amplia
condena en todos los rincones del planeta.
Sus nefastas consecuencias las sufre el pueblo cubano a
diario, en todas las facetas de la vida, mientras el gobierno estadounidense
que actúa como verdugo, mide sus éxitos con la muerte de un niño por no poder
disponer de los tratamientos idóneos; la cirugía que se cancela o pospone por
falta de fluido eléctrico o materiales suficientes; la angustia familiar por
carencia de electricidad y abasto de agua o por la imposibilidad de preservar
los alimentos. Celebra ese verdugo los efectos de una guerra silenciosa, pero
despiadada, que quedará registrada en la historia y la conciencia nacional como
ha quedado la criminal “reconcentración de Weyler".
¿Cómo puede un país en pleno siglo XXI del tercer milenio
vivir sin disponibilidad de combustibles? ¿Cómo generar suficiente energía
eléctrica? ¿Cómo mantener la vitalidad de industrias, fábricas, hospitales…?
¿Cómo producir y trasladar alimentos y medicamentos? ¿Qué destino les espera a
millones de cubanas y cubanos si no se detienen los propósitos criminales del
poderoso vecino del norte?
Como señaló el General de Ejército, líder de la Revolución
Cubana: “…ante este nuevo desafío, también saldremos victoriosos”.
En días recientes, a solicitud de Cuba, la Asamblea General
de las Naciones Unidas debatió sobre el cerco energético, la agudización de la
guerra económica y la amenaza de agresión militar contra el pueblo cubano.
Nuestro solidario y generoso archipiélago recibió una vez más el amplio apoyo
de la comunidad de países, a pesar de las muchas presiones del gobierno
estadounidense para que el tema no fuera tratado, y de las reiteradas calumnias
que acompañaron los ofensivos discursos de los representantes de los Estados
Unidos.
Tenemos el deber y el derecho de defender la vida de
nuestros ciudadanos; de preservar esta región como Zona de Paz, como se
proclamó por los jefes y jefas de Estado y de Gobierno en la cumbre de la
Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, en enero del 2014, en
La Habana.
La Asamblea Nacional del Poder Popular reafirma lo
expresado por el primer secretario del Partido Comunista de Cuba y presidente
de la República Miguel Díaz-Canel el pasado 26 de julio referido a que “Cuba no
es una amenaza, ni para los Estados Unidos ni para ningún otro país sobre la
tierra. Somos un pueblo noble, que salva vidas donde otros destruyen, que manda
médicos y maestros a donde otros mandan bombas”.
Respalda, además, la denuncia realizada por el Jefe de
Estado cubano de que nuestro país es víctima de un genocidio fríamente
calculado.
Expresa también su más firme respaldo a las Declaraciones
del Gobierno Revolucionario y del Ministerio de Relaciones Exteriores en
rechazo a la conducta criminal del gobierno de los Estados Unidos.
Reitera su profundo agradecimiento a las manifestaciones de
solidaridad y simpatía expresadas por diversos gobiernos y parlamentos,
organizaciones políticas, sociales y religiosas, grupos de amistad, cubanos residentes
en el exterior y miles de individuos con sentido de justicia y ética, con
independencia de sus posiciones respecto a la Revolución Cubana.
Expresa especial gratitud y reconocimiento a los políticos,
organizaciones y personas diversas, incluyendo muchos cubanos, que desde
Estados Unidos y con gran valentía, han dado a conocer su rechazo a una
política tan cruel contra una nación y un pueblo que no agreden ni amenazan a
país alguno.
Abrazamos la prédica martiana y, junto al Maestro, decimos:
“Cuba no anda de pedigüeña por el mundo; anda de hermana, y obra con la
autoridad de tal. Al salvarse, salva...”
La Asamblea advierte también sobre los peligros de la ola
represiva y maccartista que intenta imponerse desde Estados Unidos contra sus
propios ciudadanos y expandirse sobre el hemisferio. Sería muy irresponsable
olvidar o ignorar la historia oscura de crímenes cometidos a manos del Estado y
durante décadas en la nación del Norte que le dio origen, y que fueron
replicados con mayor crueldad por atroces dictaduras en varios países de
América Latina, a un costo de cientos de miles de asesinados y desaparecidos, y
víctimas de torturas sofisticadas y otros crímenes innombrables.
En nombre del pueblo de Cuba, la Asamblea Nacional del
Poder Popular hace un llamado a los parlamentarios de todos los países a aunar
las voces y las voluntades en aras de evitar la agresión militar de Estados
Unidos contra Cuba, poner fin a la guerra silenciosa y genocida que se impone
al pueblo cubano, y defender la paz, la amistad y la solidaridad.
¡Cesen el cerco energético y el castigo colectivo al pueblo
cubano!
¡Cuba quiere paz!
¡Digamos No a la guerra!
La Habana, 29 de julio de 2026.
«Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro
Ruz»
https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/07/parlamento-cubano-deroga-la-ley-183-y.html
(Autor
Parlamento Cubano – tomado de ACN)
JCDT
