El emblemático Callejón de Hamel, uno de los espacios culturales icónicos de esta capital, sito en Aramburu y Hospital, Centro Habana, acogió la penúltima jornada del Festival Timbalaye, dedicado a la rumba y las tradiciones afrocubanas, en un encuentro que reunió a intelectuales y vecinos del barrio de Cayo Hueso.
El intercambio contó con la presentación de la compañía
infantil Renacer, integrada por niños del barrio, y con las intervenciones de
personalidades de la cultura cubana que reflexionaron sobre el legado del
artista Salvador González Escalona, creador del proyecto comunitario que
transformó este lugar en un referente de la cultura de resistencia afrocubana.
Elías Assef Alfonso, historiador y promotor cultural del
Callejón de Hamel, destacó que la obra de Salvador, iniciada en 1990 en pleno
Período Especial, rompió esquemas y prejuicios raciales y religiosos al
visibilizar en el espacio público las tradiciones de ascendencia africana,
mucho antes de que se declarara el libre ejercicio religioso en Cuba en 1991.
El entusiasta promotor se enfrentó a negativas, a
prejuicios raciales y culturales, y comenzó a hacer esta obra como un acto de
transformación, de visibilización y legitimación de estas tradiciones, afirmó
Assef Alfonso, quien recordó que el Callejón es hoy un símbolo de la ciudad y
un espacio que ha inspirado otros proyectos comunitarios en el país.
Por su parte, el Dr. Roberto Zurbano, investigador de la
Casa de las Américas y vecino del callejón durante 17 años, ofreció una
reflexión vivencial sobre el significado del espacio, al que definió como un
proyecto de felicidad, de encuentro, de reconocimiento, de libertad y
emancipación.
Zurbano introdujo el concepto de "cimarronaje
urbano" para explicar la actitud de Salvador, a quien calificó como un
artista que no se sometió a las normas culturales y construyó su propio espacio
con criterios independientes.
Irma Castillo Ruiz, directora del Festival Timbalaye,
agradeció el espacio y subrayó los vínculos familiares y formativos que la unen
al barrio de Cayo Hueso; destacando que el Callejón de Hamel no necesita ser
"rescatado", pues el legado lo tiene por derecho propio, gracias a la
obra monumental de Salvador González y a su familia, que continúa fomentando el
proyecto.
Timbalaye está aquí para apoyar, para estar junto a ustedes
cuando sea necesario, en las buenas y en las malas, apuntó Castillo Ruiz, quien
explicó que el lema del festival este año: "Cimarronaje, resistencia y
memoria viva", se articula perfectamente con el legado de esa sede.
Sostuvo, además, que la rumba es un género polifacético que
trasciende fronteras y que el lugar constituye un espacio de encuentro
cultural, intercambio de saberes y proyección de la identidad cubana, en el que
los niños son el futuro de esas tradiciones.
El Festival Timbalaye, que sesiona en varias provincias del
país, ha convertido al Callejón de Hamel en uno de sus escenarios principales,
reconociendo el papel del barrio de Cayo Hueso como bastión de la cultura
popular tradicional cubana, patrimonio vivo de la resistencia cultural y la
memoria afrocubana.
https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/08/entre-paginas-y-tradiciones-transcurre.html
(Alejandro
Torres Ramos - ACN)
JCDT
