El Festival Internacional de la Rumba Timbalaye
en decimoctava edición cerró con broche de oro en el Callejón de Hamel, Centro
Habana, con una presentación de la agrupación Descendencia Rumbera y un emotivo
llamado a continuar la lucha por las tradiciones
Gracias a ese legado, a esa historia que tenemos detrás de
la lucha constante de los africanos y sus afrodescendientes, tenemos aquí este
espacio y tenemos que la rumba siga en nuestro país, afirmó el historiador.
Irma Castillo Ruiz, directora del Festival Timbalaye,
agradeció a la Dirección Provincial de Cultura (DPC) y al Callejón de Hamel por
su apoyo incondicional.
Timbalaye no se acaba, sigue todos los años y este prosigue
por todo el país, porque este certamen es tradición; y se extiende a lo largo
de la isla a través de la ruta de la rumba, con sedes en Camagüey, Santiago de
Cuba y Cienfuegos, entre otras provincias, añadió.
La DPC ensalzó la labor del festival por su contribución a
la preservación de las tradiciones y por hacer del Callejón de Hamel un lugar
más visible en el panorama cultural de la ciudad.
Subrayó, además, la articulación del evento con otras
celebraciones como el Festival Benny y Sus Raíces, como parte de la ruta de la
rumba.
La velada reafirmó el compromiso del festival con la
salvaguardia del legado de la afrodescendencia cubana y la promoción de la
rumba, no solo como espectáculo, sino también como patrimonio vivo que se gesta
en los barrios y se transmite de generación en generación.
https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/08/literatura-y-arte-en-la-comunidad.html
(Alejandro
Torres Ramos - ACN)
JCDT
