En medio de un contexto marcado por dificultades energéticas,
limitaciones de transporte y el recrudecimiento del bloqueo económico, y mucho
más por el petrolero, se desarrolla este periodo académico con la voluntad
colectiva de los trabajadores del sector dispuestos a garantizar el derecho de
los niños y jóvenes cubanos a la educación.
La ministra Naima Trujillo Barreto explicó que el curso 2026-2027
tendrá mayor presencialidad que el anterior, aunque no será igual a los conocidos
antes de las dificultades que comenzaron a agudizarse en febrero.
Al respecto comentó: "Ninguna institución tiene por
qué parecerse a otra, porque tampoco son iguales las comunidades. Lo común
serán las aspiraciones formativas de cada nivel".
Organización flexible y diferenciada
El calendario escolar se ha diseñado con tres períodos, e incluirá cortes en determinados momentos, intensivos de compensación y cierres. Habrá instituciones que mantendrán doble sesión todos los días, otras solo algunos días de la semana, mientras que en algunos casos será necesario modificar los horarios de entrada o la frecuencia con que los estudiantes permanecen en los centros.
El transporte, el alojamiento, la alimentación, la disponibilidad de docentes y las características de cada comunidad serán factores determinantes para definir estas variantes.
En los sistemas de becas, por ejemplo, los estudiantes que viven lejos de las instituciones de secundaria y preuniversitario podrán permanecer en ellas durante determinados períodos, espaciando los pases hacia sus hogares.
Desafíos
en uniformes y alimentación
Uno de los temas más sensibles es el uniforme escolar. La
ministra reconoció que la producción industrial durante el mes de agosto apenas
alcanzó el 12% para la enseñanza primaria, debido a las dificultades
eléctricas, el traslado de tejidos y las limitaciones para importar insumos.
"Garantizamos que ningún niño dejará de asistir a la
escuela por carecer de uniforme", aseguró Trujillo Barreto, quien explicó
que se priorizó a preescolar y séptimo grado. La producción continuará durante
septiembre y octubre, y mientras tanto, los estudiantes podrán asistir con su
pañoleta, aunque no tengan el uniforme completo.
Sobre la alimentación escolar, existen aseguramientos
iniciales en todos los territorios, aunque las coberturas varían. Hay centros
con recursos para 15 días, otros para 20, y en algunos lugares todavía se
trasladan suministros
Cobertura
docente y apoyo comunitario
El déficit de docentes sigue siendo uno de los principales retos. El país alcanza un 73% de cobertura con personal de plantilla formado, y las situaciones más complejas se concentran en La Habana y otras provincias del occidente. Para enfrentar esta situación, se movilizarán estudiantes universitarios, profesionales de otros sectores, y se aplicará la Resolución 10 para redistribuir cargas docentes.
Del 1 al 7 de septiembre, el calendario contempla jornadas
de reflexión sobre el proyecto educativo, con participación de las familias y
las organizaciones pioneriles. "Es necesario el apoyo de las familias para
lograr que esta nueva etapa sea la mejor posible", recalcó la ministra.
Un curso para la resistencia y la esperanza
Este curso escolar 2026-2027 es el reflejo de la
resiliencia de un país que, aun con limitaciones, no renuncia a abrir sus aulas
como espacio de formación. Las directrices apuestan por la autonomía de los
territorios, la flexibilidad y el ingenio para resolver desde cada escuela y
comunidad.
Entre el ruido de los generadores y las carencias materiales, la escuela cubana se resiste a cerrar sus puertas. Porque si algo sostiene este inicio de curso, no son las resoluciones ministeriales, sino la maestra que prepara su clase sin saber si habrá electricidad toda la mañana, la familia que remienda un uniforme por tercer año consecutivo, y la comunidad que decide que, pese a todo, el primero de septiembre los niños irán a la escuela.
https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/09/la-lisa-inicia-curso-escolar-seguro-y.html
Por Iliana
Ortega Chávez
JCDT -
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