Como «expresión de una nación que no se rinde» valoró el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez “la realización del Curso Escolar, en las condiciones actuales, en la Educación Superior”.
El Jefe de Estado compartió sus palabras, en la mañana de
este jueves, desde la Universidad de Matanzas, una vez concluido el Acto
Nacional de inicio del Curso Académico 2026-2027 de la Educación Superior, cuyo
escenario fue el centro de altos estudios de la Atenas de Cuba.
Al grupo de reporteros que lo abordó para conocer su
parecer sobre lo que significa abrir las aulas en las condiciones actuales de
Cuba, el dignatario recordó que la Educación Superior «es un sistema
educacional complejo, exigente»; es «una educación que tiene un alto nivel de
exigencia académica, de exigencia formativa y de exigencia también pedagógica y
científica».
En los primeros momentos de sus reflexiones, Díaz-Canel
Bermúdez expresó a los periodistas: «En menos de tres días hemos asistido a la
inauguración del curso en la Educación General cubana, y también en la
Educación Superior”. Y añadió que, “con este acto de inicio aquí en la
Universidad de Matanzas», queda de relieve «una enorme significación histórica
en el contexto de lo que estamos viendo».
Lo dijo porque, en su entender, se trata de «un curso que
la Educación Superior dedica al centenario del Comandante en Jefe, pero también
a los 50 años de constitución del Ministerio de Educación Superior».
El mandatario comentó que, «aunque a la luz del tiempo nos
parezca una cosa normal, hace precisamente 50 años, se consolidó una idea que
ya venía desde el Moncada, que era cómo el país se convertía en una gran
universidad». Y en ese punto de sus reflexiones el dignatario pidió recordar
que, al triunfo de la Revolución, los cubanos heredaron solo tres universidades
-que eran las de La Habana, Santiago de Cuba y Villa Clara-.
Díaz-Canel enunció que, «en las primeras décadas de la
Revolución, logramos tener universidades en todas las provincias del país,
incluso después en el municipio especial Isla de la Juventud». Y recalcó que
esa obra se siguió consolidando en los años 90 del siglo XX, e iniciándose el
siglo XXI. El mandatario recordó la Batalla de Ideas emprendida por Fidel, y el
concepto de los centros universitarios municipales muy cercanos a la comunidad.
Sobre ese concepto que en las condiciones actuales retoma
particular fuerza, el Presidente cubano resaltó que «la educación superior va a
estar muy vinculada al desarrollo comunitario», y que «los centros
universitarios hoy se convierten en una fortaleza tremenda». Si ese vínculo no
fuera tarea adelantada por la visión del Comandante en Jefe -razonó el mandatario-,
«hubiera sido un reto adicional en estos tiempos. Sin embargo, ya es una
infraestructura que es madura, que está consolidada y que indudablemente se va
a ampliar».
«Por eso tengo mucha confianza en que todo esto a lo que
nos han llevado como análisis de diseño las exigencias del momento que estamos
viviendo, es para bien. Y, por otra parte, demuestra también la capacidad
creativa, la capacidad innovadora que tiene la Educación Superior».
El valor de un curso que comienza
Que las aulas de altos estudios hayan abierto sus puertas
es expresión -afirmó el Jefe de Estado a los periodistas- «de una nación que no
se doblega ante un recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y
financiero”, ahora acrecentado por los “efectos genocidas del bloqueo energético».
Díaz-Canel significó que, cuando se habla sobre estos
temas, lo primero que aflora es la siguiente idea: “qué capacidad tiene nuestro
pueblo; cuál es el heroísmo de nuestro pueblo, cuál es nuestra creatividad y
nuestra resistencia para, en tiempos como estos, no rendirnos».
El dignatario reparó en que lo más fácil hubiera sido
plantear: no hay Educación Superior; «pero lo más revolucionario es iniciar el
curso en estas condiciones; y no vamos a iniciar un curso por compromiso: vamos
a iniciar un curso porque tenemos la convicción de que ese curso, en estas
condiciones, puede ser incluso superior en calidad, puede ser un curso de
aprendizaje también para perfeccionar y optimizar nuestros procesos formativos
y educativos».
Al hacer otra definición de lo que significa el presente
curso escolar, el Presidente cubano resaltó: «Diría que es un hecho de
resistencia educacional, de resistencia científica, y de resistencia cultural».
Lo dijo porque «precisamente, en la Educación Superior, estamos defendiendo eso:
la formación educativa, la defensa de nuestra pedagogía, de nuestra historia
pedagógica universitaria. Estamos defendiendo la ciencia y la innovación».
En otro momento de sus declaraciones a la prensa,
Díaz-Canel Bermúdez comentó que el nuevo curso es «un hecho cultural, de
resistencia cultural: Aquí estamos defendiendo la nación; aquí estamos
defendiendo el socialismo; aquí estamos defendiendo la Revolución; aquí estamos
defendiendo nuestros valores. Es nuestra respuesta a la dominación colonial,
cultural que nos quieren imponer. Por lo tanto, es ante todo un hecho de
resistencia ideológica».
El dignatario enfatizó que: «Ahora lo que tenemos es que
consolidar ese ideal de que, en el curso, en difíciles condiciones, vamos a
perfeccionar también tanto nuestro sistema educativo -que está en un plan de
perfeccionamiento, en un proceso de perfeccionamiento-, como los procesos de la
Educación Superior».
Él habló de tener «mucha confianza, mucho optimismo, porque
conozco la calidad de nuestros educadores, de nuestros profesores, de nuestros
claustros, de nuestros colectivos científicos; y, sobre todo, la calidad de
nuestros estudiantes. Y porque este es un hecho que vincula también a la
familia, vincula a toda la comunidad, vincula a toda la nación».
«En la misma medida en que las universidades estén más
fuera de sus muros, y estén más dentro de la comunidad, también tendremos una
expresión diferente de lo que es esa relación academia-pueblo. Esa relación de
ciencia, innovación, educación y cultura, vinculada a la solución de los
problemas más acuciantes de todos nosotros como pueblo».
Un
mensaje a los universitarios
Cuando los periodistas quisieron saber sobre qué mensaje
enviaría el Jefe de Estado al estudiantado, Díaz-Canel Bermúdez dijo: «A los
estudiantes universitarios: Que estudien con pasión».
El mandatario convidó a los estudiantes a que se entreguen
con pasión a escudriñar las rutas «del conocimiento y los caminos de la ciencia
y la innovación, y de la formación integral, la formación desde una visión humanística,
desde una visión cultural». Y pidió que «no tomen como pretexto ninguna de las
carencias que podamos tener para justificar la falta de conocimiento o un
resultado docente».
A ellos, el mandatario los convidó a «que sean rebeldes,
que sean defensores de la innovación, que sean inconformes; pero que también se
sumen con responsabilidad a entregarse a las soluciones que necesita la nación
cubana, que necesita la sociedad cubana. Y que defiendan un concepto: que la
crisis económica y social que nos tratan de imponer con recrudecimiento del
bloqueo y con bloqueo energético, no se convierta nunca en una crisis
espiritual y en una crisis educativa, en una crisis de conocimiento y de
humanismo».
Empezar
el curso: un acto de rebeldía
«Deseo expresar, en nombre de toda la comunidad
universitaria matancera, nuestro más profundo agradecimiento por la alta
responsabilidad y el honor de haber escogido a la Universidad de Matanzas como
sede de este Acto Nacional de inicio del curso académico». Así habló la Doctora
en Ciencias Leyda Finalé de la Cruz, Rectora de la Universidad de Matanzas, en
una jornada que contó con la presencia del Presidente de la República.
En una mañana que también contó con la presencia del jefe
del Departamento de Atención al Sector Social del Comité Central del Partido
Comunista, Rolando Yero Travieso; así como con el ministro de Educación
Superior, Doctor en Ciencias Walter Baluja García; entre otros dirigentes; la
Rectora afirmó que haber sido sede fue algo asumido «como un sagrado compromiso
que nos impulsa a seguir trabajando con excelencia, dedicación, y entrega desde
la Atenas de Cuba para toda nuestra Patria».
Leyda Finalé de la Cruz resaltó que este curso «no es un
curso cualquiera», porque tiene lugar en el año del centenario de Fidel, «el
eterno maestro que nos enseñó que la Universidad debe ser faro de luz, ciencia
y conciencia, forjadora de talento para nuestro país y el mundo».
Las sanciones imperiales -dijo- pretenden asfixiar la obra
revolucionaria; y como parte de ella, los procesos universitarios, «pero
también sabemos que la adversidad no doblega el espíritu de nuestra comunidad».
Hermosas resultaron las palabras de la estudiante Berenise
de la Caridad Benavides Almeida, de primer año de la carrera de Periodismo.
Ella expresó a todos: «Los universitarios no somos meros espectadores del
presente. Somos los profesionales del mañana, el relevo generacional, la
continuidad y el porvenir».
Y en otro momento de su intervención enunció: «Nuestras
universidades son un espacio de resistencia y de Patria. Este inicio de curso
no es un acto de rutina, es un acto de rebeldía. Es la constatación de que,
aunque nos quieran aplastar, nuestras esperanzas no se apagan con bloqueos».
Hacia el final de sus palabras, la estudiante resaltó:
«Preparemos nuestras mentes y nuestros corazones para servir a Cuba con la
certeza de que, pese a todo, la esperanza y la educación son nuestro mayor
tesoro».
A cargo del Doctor en Ciencias Walter Baluja García
estuvieron las palabras del Acto Nacional de inicio del Curso Académico
2026-2027 de la Educación Superior. En una jornada marcada por el arte y por el
reconocimiento a profesores e instituciones que mucho han aportado al sistema
de altos estudios, el titular destacó que, «en esta ocasión, arriban a nuestras
instalaciones más de 40 mil estudiantes de nuevo ingreso».
Igualmente enunció que «la actividad universitaria se ha
movido hacia la descentralización del claustro y de sus estudiantes, y con
ello, de sus actividades fundamentales. Una vez más, la visión de Fidel nos
conduce por los caminos de la solución o del alivio de nuestros problemas más
agudos». Y extendía una pregunta esencial: ¿Qué universidad del mundo, en las
condiciones que enfrentan las nuestras, bajo el asedio permanente del robo de
cerebros y de una guerra ideológica desproporcionada, pudiera mostrar
convicción tan firme para con su responsabilidad social?
Tecnología
para optimizar la vida
Una vez que concluyera el Acto Nacional, el Presidente
Díaz-Canel visitó -en la misma Universidad- el Parque Científico-Tecnológico de
Matanzas. Y resultó muy interesante lo que allí le explicaron sobre proyectos
que se van consolidando para poner la transformación digital en función del
bienestar.
Uno de esos empeños es la Suite de Inteligencia Deportiva, la
cual aspira a transformar una notable masa de datos en inteligencia que haga
posible mejorar el deporte del país caribeño; o sea, proporcionar al sistema
deportivo cubano una herramienta integradora, con la cual mejorar rendimientos.
Otro camino tiene que ver con Varadero como «destino
turístico inteligente». Se trata de un proyecto que busca la competitividad en
el desarrollo de la provincia, del municipio de Cárdenas, y del turismo
matancero. El camino es integrar la información dispersa y transformar, para
bien, estilos de gobernanza.
Otros proyectos están relacionados con sistemas para el uso
racional de la energía, así como para el diagnóstico de determinadas dolencias.
En un momento del encuentro el Presidente Díaz-Canel habló
sobre la importancia de capacitar a quienes formarán parte de tales propósitos,
para que herramientas como la Inteligencia Artificial (IA), en vez de rechazo,
inspire motivación y voluntad que permitan hacer uso oportuno de las
potencialidades que entraña la transformación digital.
Autor:
Alina Perera Robbio - Juventud Rebelde
JCDT -
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