Lo que muchos adolescentes consumen con la idea de que el tonificante Shaka es un simple suplemento para disipar el cansancio, en realidad constituye una peligrosa combinación de alcohol destilado capaz de desencadenar infartos masivos, derrames cerebrales y comas etílicos fulminantes.
Para profundizar en los riesgos clínicos y desentrañar los
mecanismos fisiológicos de este producto, la Agencia Cubana de Noticias
conversó en exclusiva con el doctor Alejandro Mestre Barroso, especialista de
primer grado en Toxicología y coordinador general del Observatorio Provincial
de Drogas en Las Tunas.
El facultativo explicó que el punto de partida del peligro
radica en el engaño perceptivo con el cual se expende la mercancía.
Mestre Barroso puntualizó que el producto se estuvo
comercializando como una bebida energizante inofensiva cuando en verdad
encierra una base de vodka con concentraciones que alcanzan hasta un 18 por
ciento de alcohol en volumen, dosis etílica extraordinariamente fuerte a la que
se adicionan principios activos estimulantes como purinas, cafeína y taurina en
proporciones considerables.
Dicha convergencia farmacológica desata una violenta contradicción
en el organismo humano.
El toxicólogo detalló que tanto la cafeína como la taurina
actúan directamente sobre el sistema nervioso central provocando un estado de
hiperestimulación que por sí solo eleva la tensión arterial, induce
taquicardias y eleva el riesgo de accidentes cerebrovasculares; sin embargo, el
efecto más engañoso reside en lo que la medicina denomina «embriaguez
camuflada», un cuadro de falsa sobriedad y euforia motora que enmascara los
efectos sedantes del alcohol.
Engañados por esa excitación aparente que posterga la
sensación natural de mareo o pesadez, los muchachos ingieren tres o cuatro
latas en un intervalo menor de veinte minutos.
Asimismo advirtió con preocupación que, en cuanto declina
el influjo transitorio del energizante y el etanol concentrado invade el
torrente sanguíneo superando con creces los 100 miligramos por decilitro, se
produce una depresión respiratoria y neuronal severa que precipita al
consumidor directo hacia un coma etílico con peligro inminente para la vida.
En ese sentido explicó que a nivel cardiovascular y
neurológico, el experto argumentó que este cóctel puede desencadenar infartos
cerebrales isquémicos, hemorragias intracraneales e infartos agudos de
miocardio que derivan en cuadros de muerte súbita.
El especialista hizo hincapié en que los adolescentes y
jóvenes resultan biológicamente más vulnerables ante estos eventos agudos que
un adulto de 50 o 60 años, toda vez que sus corazones carecen de la circulación
colateral protectora que el paso de las décadas va desarrollando
fisiológicamente en el músculo cardíaco maduro.
Sumado a ello, la inmadurez psicosocial de las edades
tempranas elimina cualquier freno inhibitorio ante el consumo desmedido,
mientras que a escala orgánica los edulcorantes artificiales como el aspartamo
—incorporados para ocultar el sabor ardiente del destilado tras un paladar
dulce— y los aditivos químicos comprometen gravemente el aparato renal,
propiciando nefropatías a largo plazo y acelerando el camino hacia el
alcoholismo crónico con todo su cortejo de dependencias físicas y sociales.
En torno a los protocolos de auxilio y primeros auxilios en
caso de intoxicación aguda, el coordinador del Observatorio precisó las medidas
elementales de manejo clínico: jamás se debe dejar a la persona acostada boca
arriba, sino colocarla de inmediato en decúbito lateral izquierdo para impedir
la broncoaspiración ante vómitos imprevistos, además de vigilar estrictamente
los niveles de glicemia frente al riesgo de hipoglucemia y monitorear la frecuencia
cardíaca y la presión arterial.
Recalcó que los pacientes con antecedentes de hipertensión
deben evitar su consumo a ultranza para esquivar colapsos vasculares.
Como balance concluyente, el doctor Alejandro Mestre
Barroso enfatizó que la sociedad, los comerciantes y la familia deben
interiorizar que se está ante una bebida alcohólica de extrema potencia cuyos
componentes catalizan gravísimos efectos adversos, reiterando con total firmeza
que su expendio, tenencia y consumo están terminantemente contraindicados, bajo
cualquier circunstancia, para menores de edad.
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Henry
Omar Pérez – ACN
JCDT –
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