Crónica del Che: un hombre que midió la revolución con amor

Estatua del Che en la plaza que lleva su nombre en Santa Clara. Foto: Archivo - Granma

El 9 de octubre de 1967, en una escuelita de adobe en La Higuera, Bolivia, Ernesto Guevara dijo al verdugo: "Tenga tranquilidad, apunte bien. Va a matar a un hombre." Esa frase resume su vida: lucidez y dignidad hasta el último segundo.


Se hizo médico por amor

Su abuela enfermó y él la cuidó diecisiete días hasta que murió. Eso lo llevó a estudiar Medicina.

En el leprosorio de San Pablo, en Perú, no usaba guantes ni bata: estrechaba manos, jugaba al fútbol y comía con los enfermos.

Escribió a sus padres: "Toda la ternura se vuelve nada cuando se la da desde fuera, sin guantes, sin bata blanca, como cualquier hijo de vecino."

Che Guevara, un imán que une al mundo desde Santa Clara. Foto: CubaSí
En el campo de batalla, médico también del enemigo

Tras el combate de El Uvero, no solo atendió a los heridos propios: también trató a los soldados enemigos heridos. En su escala de valores, la vida humana estaba por encima del bando. Fidel recordaba que el Che "no tenía ni un ápice de vanidad personal": ante cualquier misión peligrosa, no esperaba que se lo pidieran.

Revolución

El Che durante la batalla de Santa Clara. Foto: archivo Granma
Fue presidente del Banco Nacional y ministro de Industrias. Su oficina permanecía iluminada hasta altas horas: "o trabajando, o leyendo". Podía disfrutar del poder; eligió una vida casi espartana. Fidel lo resumió: "Un hombre completamente íntegro, en cuya conducta no se encuentra una sola mancha."

La dignidad en el último instante

Foto tomada de Roberto Morales Ojeda/Facebook
Capturado en Bolivia, herido en una pierna, invitó a fumar a sus captores y les preguntó cómo estaban. Un soldado confesó que pensó dejarlo escapar porque "sentía vergüenza". Al día siguiente, antes de la ejecución, dijo al verdugo: "Tenga tranquilidad, apunte bien. Va a matar a un hombre."

El legado esencial

Pioneros santaclareños rinden tributo al Che. Foto: ACN

En El socialismo y el hombre en Cuba escribió: "El revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor." Esa frase descifra todos sus actos: el amor concreto por las personas, no la fidelidad a una idea abstracta, fue el motor de su conducta.

Fidel dejó la valoración más contundente: "Si queremos expresar cómo queremos que sean los hombres de las futuras generaciones, debemos decir: ¡Que sean como el Che!"

https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/10/diaz-canel-presidio-acto-de-iniciacion.html

Iliana Ortega Chávez

JCDT – AQA - DZA

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