El espacio Contracanto que convoca la Sección de Musicología de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) de La Habana debatió en la Sala Villena sobre la música de cámara en Cuba, a propósito de desarrollarse la XV edición del Festival Internacional de Música de Cámara (FIMC).
Moderado por Mabel Castillo, presidenta de la Asociación de
Músicos de la Uneac —anfitriona del espacio— contó con las intervenciones de
Daiana García, directora de la Orquesta de Cámara de La Habana; Leonor Suárez,
directora de Vocal Sine Nomine; Elvira Skoutis, directora del cuarteto de
guitarras Sultasto y José Loyola, compositor y profesor.
¿Tradición que preservar o concepto que redefinir?; esa fue
la motivación para el debate, que reunió también a interesados, estudiantes y
profesores en este encuentro.
Para García, lo fundamental reside en lograr un equilibrio
entre interpretar a los clásicos y al mismo tiempo, modernizar esos clásicos,
ampliando los repertorios y buscando nuevas obras que puedan incluirse en
ellos.
La música de cámara es uno de los géneros más democráticos
—en el sentido que cada músico tiene la humildad del conjunto—, pero sabe que
tiene una responsabilidad en la expresión individual que hace del instrumento,
apuntó, destacando que paridad, mezcla y balance deben ser características a
tener en cuenta por los directores en el quehacer de sus orquestas de pequeño
formato.
Suárez, por su parte, comentó sobre la necesidad de
combinar entre la forma de escribir y dirigir la música de cámara y sumar
nuevas perspectivas; explicando que se trata de un proceso dialéctico que parte
desde la composición, el repertorio de las agrupaciones y el trabajo con los
instrumentos, teniendo en cuenta, además, lo folclórico.
Para ejecutar el género de análisis, tiene que existir un
excelente diálogo entre todos los intérpretes, porque es un trabajo de equipo;
o sea, cada uno de los ejecutantes tiene una responsabilidad y eso requiere
mucha preparación técnica, concluyó la profesora.
En ese sentido, Skoutis refirió su experiencia de trabajo
con Sultasto, donde ha logrado combinar estilos y aplicar las máximas de Jesús
Ortega, encumbrado guitarrista, compositor, catedrático y director de orquesta,
a quien reconoce como uno de sus maestros.
Mencionó también que en su agrupación, como en cualquier
formato de guitarras, hay mucho dinamismo y se requiere que los integrantes se
unan en ese sentido de lo coral, al tiempo que sean capaces de asumir el rol
protagónico en el momento específico que la obra lo amerite.
Loyola apuntó que más allá del carácter cuantitativo de la
composición de una orquesta, la música de cámara es cualitativa, porque lo
fundamental es cómo se integran esos sonidos en función del discurso sonoro, de
la expresión musical que propone la orquesta.
El destacado compositor abordó también la importancia de la
formación académica, de la constante investigación como premisa para actualizar
los enfoques en el tratamiento de la música de cámara y poder conocer nuevas
tendencias en su concepción.
También se compartió a través del formato audiovisual una
intervención del maestro Frank Fernández, destacando pianista, compositor y
presidente del FIMC, donde abundó en torno al desarrollo histórico de la música
de cámara en Cuba; al tiempo que sostuvo la necesidad de sostener este certamen
no solo por sus presentaciones musicales, sino, además, por el concurso que se
le integra, oportunidad de oro para que nuevos artistas se den a conocer.
Contracanto, resultó así una experiencia enriquecedora para
entender las dinámicas en torno a la música de cámara desde la perspectiva de
verdaderos creadores y expertos; contribuyendo al pensamiento y la
investigación sobre este género.
Participaron del encuentro, Marta Bonet de la Cruz,
presidenta de la Uneac, así como otros músicos, investigadores y público en
general.
https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/10/musica-de-camara-de-vuelta-la-habana.html
(Rubén
Ricardo Infante, colaborador - ACN)
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