La Habana recuerda que un hijo grande suyo que nació el 31 de octubre de 1922. Y es que decir César Portillo de la Luz es resaltar que a ese hombre todo música con justicia se le llama alma del filin, que se ganó, por derecho propio, el Premio Nacional de Música en 2004.
Es sin dudas uno de sus más grandes trovadores de La Habana
y Cuba toda, un imprescindible del mundo del pentagrama.
Su guitarra y su voz no solo marcaron un antes y un después
en la música cubana, sino que dieron forma a un movimiento que trascendió
fronteras: el filin.
De origen humilde (hijo de un constructor y tabaquero, y de
una ama de casa), Portillo de la Luz se inició en el canto a los 19 años,
acompañándose de su guitarra.
Mientras se ganaba la vida pintando con brocha gorda y
dando clases de guitarra, su verdadera vocación lo llevaba a componer canciones
que, según sus propias palabras, nacían de una necesidad pura, sin aspirar a
beneficios económicos. Fue esa autenticidad la que definió su arte.
En la década de 1940, junto a gigantes como José Antonio
Méndez, Ñico Rojas, Rosendo Ruiz (hijo), Aida Diestro y Elena Burke, Portillo
de la Luz fue uno de los arquitectos de un nuevo género que bautizaron como
feeling (filin).
Esta forma de interpretar el bolero, con nuevos elementos
expresivos, influencias del jazz y una profunda carga emocional, estableció un
diálogo de gran realismo con el público y revolucionó la canción trovadoresca
cubana.
Su catálogo es un tesoro de la música universal. A los 24
años compuso "Contigo en la distancia", una obra maestra que marcó el
inicio de su vida profesional y que, junto a "Tú, mi delirio",
acumula más de 100 versiones.
A estas se suman otros clásicos como "Noche
cubana", "Sabrosón", "Realidad y fantasía" y
"Canción de un festival".
Sus temas han sido interpretados por artistas de la talla
de Nat King Cole, Plácido Domingo, Luis Miguel, Caetano Veloso y la Orquesta
Sinfónica de Londres, llevando el nombre de Cuba por todos los continentes.
Su invaluable contribución al patrimonio sonoro de Cuba fue
honrada con el Premio Nacional de Música 2004, un galardón que compartió con
otras grandes figuras como Silvio Rodríguez y Jorge Luis Prats.
Ese mismo año, la Academia de las Artes y las Ciencias de
la Música de España también le otorgó el Premio Latino a Toda Una Vida en
Madrid.
Como dijo la compositora Marta Valdés tras su partida en
2013: "Probablemente no haya sitio en este planeta donde no se haya hecho
sonar alguna vez una de sus melodías".
Hoy, en su cumpleaños, su música sigue vibrando y su legado
sigue siendo una luz inextinguible para la cultura cubana.
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