En Guanabacoa, cuyos habitantes la llaman con orgullo la “Villa de Pepe Antonio”, donde las calles parecen guardar secretos y la historia conversa con quienes saben escucharla, nació María Salomé Companioni, el 14 de octubre de 1962.
Allí comenzó a dar sus primeros pasos esta extraordinaria
mujer que, con transitar el tiempo, convertiría la palabra en oficio y en servicio
a la Patria que tanto amó.
Durante más de cuatro décadas, Salo —o Saloweb, como la
llamaban con cariño sus colegas— entregó su talento a la radio cubana. Pasó por
Radio Reloj y Radio Rebelde, emisoras en las que dejó la huella de una
periodista rigurosa, inquieta y cercana. En Rebelde llegó a ocupar la Jefatura
de Información de la Revista Haciendo Radio, responsabilidad que asumió con la
misma pasión con que enfrentaba cada jornada.
Fue también una de las pioneras del periodismo digital
cuando internet comenzaba a abrir nuevos caminos para la comunicación en el
país.
Participó, como ponente, en festivales nacionales de la
radio y recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Micrófono de la Radio
Cubana, máxima distinción que se otorga en ese medio.
Sin embargo, quienes tuvimos la dicha de conocerla, más que
sus premios, recordamos su sonrisa alegre y contagiosa, su conversación
inteligente, el entusiasmo que ponía ante cada proyecto y la generosidad con
que compartía un café mientras hablaba, con singular pasión, de su familia (el
Orgullo Companioni), del periodismo, de la radio y de su amada Guanabacoa, cuna
de otros grandes de la cultura cubana.
Salo igualmente formó parte, desde su fundación, del equipo
de Gestión de Contenidos del Portal Habana 500, creado en saludo al aniversario
homónimo de la capital de todos los cubanos, que luego devino en el Portal del
Ciudadano de La Habana.
Al igual que en la radio, con extrema sencillez y
naturalidad, supo transmitir a sus colegas que detrás de cada noticia hay
siempre una persona, una necesidad y una historia que merece ser contada.
En la madrugada del pasado 7 de julio, un infarto cardíaco
nos apagó su sonrisa. Pero la imagen de Salomé Companioni ha quedado flotando
en los pasillos de las emisoras, en las páginas digitales, en la memoria de los
colegas y en ese misterioso lugar que la radio conserva para quienes de verdad
la amaron.
Equipo
de Gestión de Contenidos del Portal del Ciudadano de La Habana
JCDT –
AQA - DZA
