Juntos haremos historia en el Centenario de Fidel

Juntos haremos historia en el Centenario de Fidel.

Un nuevo amanecer se levanta sobre la Patria. No es solo el cambio de un número en el calendario, es la llegada de otra trinchera en el año 67 de la Revolución victoriosa.

Desde la heroica Sierra Maestra hasta los días complejos y desafiantes de hoy, la historia nos enseña una verdad inmarchitable: la fortaleza de un pueblo no se mide por la ausencia de dificultades, sino por su capacidad invencible para enfrentarlas y vencerlas.

Este año que nace no será un regalo del azar. Será, como siempre ha sido, una conquista. Una conquista que se forja en las manos callosas del obrero, en la mente brillante de nuestros científicos, en la entrega diaria de los maestros, los médicos, los artistas, los campesinos. 

Cada gota de sudor honesto es un ladrillo en el edificio de la soberanía que hemos defendido con tanto sacrificio.

Miramos hacia atrás no con nostalgia, sino con el orgullo de quien ha resistido. Hemos resistido al bloqueo más feroz y prolongado de la historia, una guerra económica diseñada para doblegarnos. 

Y aquí estamos. De pie. Con la dignidad intacta y la bandera en alto. Porque la resistencia de Cuba no es un acto de terquedad, es un acto de amor. Amor a la independencia, a la justicia social, a la obra de Fidel, del Che, de Camilo, de Vilma, de tantos héroes y mártires que nos enseñaron que patria es humanidad.

Los desafíos son reales. La batalla económica es nuestra principal tarea. Es en el frente de la producción de alimentos, en la generación de riqueza, en la eficiencia y el ahorro donde hoy se libra la lucha más decisiva. 

No hay esfuerzo pequeño. Cada innovación, cada tonelada de arroz cosechada, cada servicio de excelencia, es un golpe certero al enemigo que sueña con vernos de rodillas. La disciplina, la responsabilidad y el sentido del momento histórico deben guiar cada una de nuestras acciones.

Pero este año también será de unidad inquebrantable. Unidad alrededor de nuestro Partido, de la Revolución, de nuestro proyecto socialista. 

La unidad no es unanimidad ciega, es la discusión colectiva y leal para perfeccionar lo que hacemos, siempre con el corazón puesto en el bien mayor: Cuba. Que no haya espacio para el divisionismo, para el pesimismo estéril o para los cantos de sirena del enemigo. Nuestra fortaleza está en el pueblo unido, como un solo hombre.

Y será un año de solidaridad internacionalista. Mientras el imperio promueve el egoísmo y el despojo, Cuba extiende su mano con médicos, con maestros, con esperanza. 

Esa es nuestra mayor contribución al mundo y la prueba irrefutable de que un mundo mejor es posible.

Así que, compatriotas, al cruzar el umbral de este nuevo año, llevemos en el pecho la convicción del deber cumplido y la ferocidad alegre del que sabe que la batalla continúa.

No nos espera un camino fácil, pero nos espera un camino glorioso, porque es el nuestro, el que elegimos libremente.

Que el año nuevo encuentre a cada cubano y cubana en su puesto de combate, con el valor sereno de los que construyen el futuro

Por Ileana Ortega Chávez 

SST- JCDT 

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