La agresión armada, el pasado 25 de febrero, perpetrada desde una lancha rápida infractora proveniente de la Florida, Estados Unidos, que violó las aguas territoriales cubanas en la provincia de Villa Clara, dejando como saldo tres agresores abatidos y siete lesionados, mientras que un combatiente cubano resultó herido en el intercambio de disparos, no es un hecho aislado, sino un plan terrorista que ha sido neutralizado.
Así lo refirió el primer coronel Ybey Carballo Pérez, jefe
del Estado Mayor de la dirección de Tropas Guardafronteras (TGF), en el espacio
televisivo Razones de Cuba, quien afirmó que la investigación revela que la
embarcación infractora no transportaba a civiles inocentes como se ha difundido
desde Estados Unidos, sino a un grupo de diez individuos fuertemente armados
con 14 fusiles, 11 pistolas y más de 12 800 municiones, con la misión de
infiltrarse para generar desorden social y ejecutar actos violentos.
Detalló que los hechos ocurrieron en la madrugada del 25 de
febrero, en la cayería exterior del municipio de Corralillo, Villa Clara, específicamente
en el canalizo Los Pinos, a solo una milla náutica (1,85 km) de los cayos y a
11 millas del límite del mar territorial cubano.
Carballo Pérez explicó que a las 7:10 a.m., los medios técnicos
detectaron un objetivo naval sospechoso dentro de aguas territoriales, por lo
que se activó la lancha interceptora No. 25 para verificar e identificar la
embarcación. «Al aproximarse, los guardafronteras observaron personas en el
agua que luego reembarcaron, momento en que la nave infractora inició una
maniobra evasiva.
«En nuestro modelo de actuación, la primera reacción jamás
es disparar; somos un cuerpo racional y defensivo», enfatizó Carballo Pérez.
Sin embargo, al acercarse la lancha cubana a unos 185 metros,
los tripulantes de la embarcación proveniente de Florida abrieron fuego contra
la parte cubana, impactando en el abdomen al patrón de la lancha interceptora,
el capitán Yosmany Hernández Hernández.
Ante la agresión directa, y en cumplimiento de las normas
internacionales y los protocolos internos que facultan a responder en caso de
ataque, los cuatro combatientes restantes repelieron la agresión. «Nuestro
capitán Hernández Hernández, herido y con gran valentía, no abandonó el timón
hasta neutralizar la lancha infractora», destacó el Jefe de las TGF, subrayando
la desproporción de fuerzas: cinco cubanos enfrentaban a diez agresores
fuertemente pertrechados.
La respuesta de los guardafronteras se enmarcó estrictamente
en el derecho a la legítima defensa, tras ser atacados con armas de fuego
mientras cumplían su deber de resguardar la soberanía nacional.
ARSENAL DE GUERRA Y MÓVILES TERRORISTAS
Por otra parte, el coronel Víctor Álvarez Valle, segundo
jefe del órgano especializado en delitos contra la Seguridad del Estado,
presentó las evidencias recogidas durante la inspección, que desmienten categóricamente
las versiones sobre una supuesta lancha civil con cubanos inocentes.
La embarcación infractora, de marca Delta y con capacidad para alcanzar los 30 nudos, transportaba un impresionante arsenal: 14 fusiles de distintas marcas y calibres (incluyendo fusiles de precisión o francotiradores, y un fusil ar-15), 11 pistolas (una de ellas capaz de perforar chalecos antibalas), 134 cargadores, y un total de 12 846 municiones de diversos calibres. Además, se ocuparon diez módulos militares individuales, compuestos por uniformes de camuflaje, botas, cascos, pasamontañas, mochilas, equipos de comunicación satelital y visión nocturna, así como abundantes víveres y medicamentos.
La intención de este grupo era infiltrarse, promover el
desorden público, ejecutar actos violentos y atacar unidades militares para
intentar derrocar la Revolución. Eso está debidamente comprobado, sentenció Álvarez
Valle, quien calificó lo ocurrido como una acción terrorista.
VÍNCULOS CON EL TERRORISMO Y ACCIONES PREVIAS
El coronel Álvarez Valle también informó sobre la identidad
de los involucrados. Se destaca la presencia de Amijail Sánchez González, un
individuo con un amplio prontuario delictivo en Cuba, que incluye hurto,
sacrificio ilegal de ganado, tenencia ilegal de armas y homicidio con arma
blanca. Sánchez González, residente en Houston, Texas, había sido incluido en
la lista nacional de terroristas actualizada en julio de 2025 por su
participación como organizador y financista de ataques terroristas previos,
como el lanzamiento de cocteles molotov contra el Tribunal Municipal de Centro
Habana y una sede de los Comités de Defensa de la Revolución, que dejó a un
custodio lesionado.
Las pesquisas también apuntan a una cabecilla del grupo
terrorista Movimiento 30 de Noviembre, residente en Estados Unidos, Maritza
Lugo Fernández, como una de las principales organizadoras y financiadoras de
esta operación.
INVESTIGACIÓN EN CURSO
Al intervenir Edward Roberts Campbell, fiscal jefe de
Dirección de la Fiscalía General de la República, afirmó que las personas
detenidas no están bajo prisión. «Estamos hablando de una investigación
incipiente. En el día de hoy la Fiscalía recibió las actuaciones para valorar y
decidir las medidas cautelares», precisó.
Desmontó el argumento de la «ayuda humanitaria», explicando
que los hechos, ocurridos en aguas jurisdiccionales cubanas, constituyen varios
delitos previstos en el Código Penal, asociados al terrorismo:
Artículo 151: Actos cometidos con armas o artefactos
explosivos.
Artículo 157: Actos contra la seguridad de la navegación
marítima.
Artículo 162: Otros actos que atenten contra la seguridad aérea
o marítima.
Artículo 167: Financiamiento al terrorismo.
Artículo 273: Asociación para delinquir.
Artículo 276: Portación y tenencia ilegal de armas de
fuego.
«Estos delitos asociados al terrorismo tienen previstos marcos
sancionadores elevados, que discurren desde los diez o 15 años de privación de
libertad hasta 20 o 30 años, incluso la privación perpetua de libertad y la
pena de muerte», aclaró el Fiscal Jefe.
Sobre la atención médica, el coronel doctor Juan Antonio
Ramírez Aguilera, jefe de los Servicios Médicos del Ministerio del Interior,
informó que el patrón de la embarcación cubana herido durante la agresión
evoluciona satisfactoriamente. «Fue herido en el abdomen y el antebrazo, pero
su estado de salud es estable, con buena evolución, y podemos decir que está
fuera de peligro», afirmó.
Respecto a los detenidos que resultaron heridos, el coronel
Ramírez aseguró que también reciben atención médica con todos los recursos
necesarios. «Independientemente del motivo que llevó a esas personas a requerir
asistencia médica, los atendemos con todos los recursos humanos y materiales
que precisan», subrayó, en correspondencia con la ética del sistema de Salud
cubano.
COOPERACIÓN CON EE.UU. A PESAR DEL INCIDENTE
Por su parte, el primer coronel Carballo Pérez destacó que,
pese al incidente, se mantiene la cooperación operacional con el Servicio de
Guardacostas de Estados Unidos en temas migratorios, narcotráfico y búsqueda y
salvamento. «El propio día de los hechos hubo intercambio casi en tiempo real
con el enlace del Servicio Guardacostas radicado en la Embajada de Estados
Unidos en Cuba y con el séptimo distrito en Miami. Establecimos un contacto el
día 25 a las 19:00 horas, en el que los impusimos de todos los detalles», narró.
El Fiscal Jefe reiteró que la investigación es incipiente y
que la Fiscalía procederá a revisar las actuaciones, valorar los elementos
probatorios y decidir las medidas cautelares que correspondan, garantizando los
derechos y garantías de los imputados.
Con la investigación en curso y la solidez de las
evidencias presentadas, queda demostrado que el Estado cubano actuó en legítima
defensa de su soberanía ante una acción terrorista cuidadosamente planificada
desde el exterior. Las autoridades cubanas garantizan el debido proceso a los
detenidos, mientras continúan profundizando en las conexiones de este grupo con
centros de poder en el sur de la Florida, reafirmando una vez más la voluntad
de paz del pueblo cubano y su disposición a defenderla.
(Granma)
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