El Vedado habanero exhibe una harmoniosa combinación entre urbanismo
y vegetación, no obstante, la mano del hombre no siempre ha acertado en la selección
de las especies para que causen menos daños, por ejemplo, en las aceras.
Al transitar por Calle 21 entre G y H el transeúnte agradece
la buena sombra que aportan los árboles allí plantados, pero observa con preocupación
la ruptura de estos pasos peatonales por las gruesas raíces que crecieron con
el tiempo.
Sin dudas, hubo una inadecuada selección de las especies
plantadas en ese lugar.
No son muchas las variedades a sembrar en zonas urbanas,
pero un estudio previo lleva a escoger árboles como la caoba, el ocuje, la
majagua, el roble y la baría, reconoce el matancero Reinaldo Santana, ingeniero
agrónomo ya jubilado pero con una amplia experiencia en este campo.
Para en el caso de parques, plazas o vías como Calle G o Avenida de los Presidentes en La Habana, las opciones son menos
exigentes, porque cuentan con mayor espacio que las aceras de otras calles.
Ahí entran variedades como el álamo, el ficus, el sauce llorón,
la mítica ceiba, el pino, el eucalipto; no obstante, con las dos últimas especies
los ambientalistas tienen sus reservas.
Este enfoque lleva a planificar el tipo de árbol a plantar tanto
en plazas o parques, como en las aceras, para que esos pulmones de la ciudad tengan
larga vida, no afecten las edificaciones y todo tipo de construcción en zonas urbanas,
contribuyan a purificar el aire, refresquen el ambiente, y protejan a sus habitantes
del sol abrasador.
Y si se plantasen variedades frutales sería otra buena contribución
a la alimentación, sobre todo para los niños y jóvenes que tanto lo agradecerían.
https://www.lahabana.gob.cu/post_detalles/en/18012/urbanismo-arboles-para-la-habana
Juan Carlos Domínguez Taño
YRV – SST - JCDT
OTROS TEMAS:
CIENCIAS Y MEDIO AMBIENTE

