En Febrero 14, el beso como puente entre años de evolución y sentir humano

Hombre y mujer besándose. Foto: tomada de CubaSi

El beso, ese gesto íntimo que millones de enamorados esperan compartir este 14 de febrero, guarda un pasado tan profundo como incierto, entrelazado con los primeros susurros de la evolución y la compleja trama de nuestras culturas.

Las investigaciones más recientes sugieren que besar es un comportamiento tan antiguo que antecede a nuestra propia especie, y posiblemente se remonta a antepasados comunes compartidos con otros grandes simios.

Dos grandes simios besándose. Foto: tomada de CubaSi

Evocar un beso suele remitir a labios que se encuentran con ternura o pasión, pero los científicos, han planteado una definición menos poética y más útil a la investigación: “contacto no agresivo boca a boca sin transferencia de alimentos”. Se trata de un criterio concebido para poder comparar comportamientos similares en primates y otros animales.

A partir de esa definición, un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford y la Universidad de Copenhague ha reconstruido el árbol evolutivo del beso, concluyendo que este muy probablemente tuvo su origen entre unos 21,5 y 16,9 millones de años en los ancestros comunes de los grandes simios.

Mona acicalando a su hijo. Foto: tomada de CubaSi

La importancia de este hallazgo no radica solo en fechar la antigüedad del gesto, sino en lo que implica para nuestro entendimiento del amor y la sociabilidad.

Aquellos primeros besos prehumanos no estaban impregnados de romanticismo, sino, como proponen los expertos, podrían haber iniciado como extensiones evolucionadas de comportamientos prácticos, como el acicalamiento entre individuos o la premasticación de alimentos de madre a cría - práctica todavía observable en algunos mamíferos- que con el tiempo fue tomando un papel en la comunicación social y emocional y cuenta con registros documentados mucho más antiguos de lo que se creía, remontándose a unos 4 500 años atrás.

Símbolo universal de afecto

Sin embargo, el beso no se limita a un origen biológico: también está profundamente influido por la cultura. Aunque hoy se considera un símbolo universal de afecto, el beso romántico-sexual lo practicaban tradicionalmente solo alrededor del 46 % de las culturas humanas.

Ello sugiere que, aunque tal comportamiento tenga raíces evolutivas profundas, su presencia, forma y significado han sido moldeados por las historias culturales de cada sociedad.

Antiguo bajorrelieve egipcio de un beso. Foto: tomada de CubaSi

La misma investigación que reconstruye la historia evolutiva del beso propone que los neandertales, antes de desaparecer hace unos 40 000 años, muy probablemente también se besaban. La evidencia de intercambio de microbios orales entre neandertales y humanos modernos, compartida durante miles de años después de su divergencia como especies, sugiere que los contactos salivares –también posiblemente mediante besos, aunque sobre todo por compartir comida o agua y por la alimentación de crías- formaron parte de su interacción prolongada.

Modelo en arcilla de Mesopotamia de un beso 1800 a.C. Foto: tomada de CubaSi
En épocas mucho más cercanas, los registros escritos recogen gestos de afecto que se asemejan al beso desde hace al menos 4 500 años en Mesopotamia, y textos como el Kama Sutra de la antigua India igual describen numerosas formas de besar como parte de la experiencia sensorial y erótica.

Es fascinante pensar que con los besos de hoy los humanos estamos participando de un acto que no solo ha sido un símbolo de amor, sino un comportamiento inscrito en nuestra biología y en la historia de la vida durante millones de años.

Pareja besándose. Foto: tomada de CubaSi

Así, el beso que damos puede ser un puente entre nuestro linaje evolutivo y las formas cambiantes que adopta el amor en las culturas humanas.

Labios que se juntan también en el arte

Mientras la ciencia moderna descubre las añejas raíces del beso, el arte y la literatura han sido sus testigos y custodios a lo largo de la historia.

El beso, de Rodin. Foto: tomada de CubaSi

A finales del siglo XIX, el escultor francés Auguste Rodin inmortalizó ese impulso en mármol. En su obra El beso, originalmente parte de Las puertas del infierno, Rodin modeló la escena de Paolo y Francesca, amantes condenados por Dante a vagar eternamente tras su pasión fatal.

Fue tal el realismo logrado, que su abrazo parece desafiar la piedra misma. La carnalidad y la ternura se mezclan en tal forma en la escultura, que se consideró impropia para el público general en la Exposición Mundial de Chicago de 1893.

El beso, de Gustav klimt. Foto: tomada de CubaSi

No muy lejos en el tiempo, pero en la pintura, Gustav Klimt llevó el beso a un terreno casi sacro en El beso (1907-08), donde dos amantes se envuelven en un abrazo sobre un fondo dorado que los separa del mundo.

Desde su exhibición en Viena la obra se convirtió en icono indeleble del amor romántico y la entrega absoluta.

El beso, de Edvard Munch. Foto: tomada de CubaSi
En la obra de Edvard Munch, el beso adquiere un matiz psicológico más profundo. En sus versiones de El beso, la pareja aparece tan unida que casi se funde en una sola forma, como si en ese contacto íntimo se disolvieran las individualidades, reflejando lo que el propio artista entendía como “la batalla entre hombres y mujeres, llamada amor”.

Antigua foto de un beso. Foto: tomada de CubaSi

El beso también se ha posicionado en la literatura y la fotografía. Desde escenas clásicas en novelas o relatos donde la palabra captura la aceleración del pulso y la intensidad del encuentro, hasta imágenes icónicas del siglo XX -como la fotografía Le Baiser de l’Hôtel de Ville de Robert Doisneau,  que inmortaliza a una pareja parisina besándose en medio de una calle y generó más de una polémica, el beso ha sido narrado de mil maneras.

Así, los besos de este 14 de febrero bien podrían condensar millones de años de historia biológica, también siglos de imaginación artística y literaria, y guardar los ecos de un gesto que ha acompañado a la humanidad y a sus antecesores evolutivos desde mucho antes de que existieran palabras para el amor.

https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/02/hoy-en-mi-habana-el-14-de-febrero.html

(Con información de Vladia Rubio - CubaSi)

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