La edición 66 del Premio Literario Casa de las Américas abre hoy un nuevo capítulo en la institución habanera, espacio por excelencia para intercambiar experiencias y reconocer obras en los géneros de ensayo, teatro y testimonio.
En la Sala Manuel Galich confluyen intelectuales y personalidades vinculadas al certamen, que se extenderá hasta el día 24 y cuyo prestigio a nivel internacional estimula la participación de autores de América Latina y el Caribe.
Teniendo en cuenta el complejo escenario cubano, los jurados evaluarán las obras desde su país de origen, declaró a televisión nacional Jorge Fornet, director del Centro de Investigaciones Literarias de Casa de las Américas.
El premio tiene dos propósitos fundamentales y uno de ellos es el vínculo que promueve entre los miembros del tribunal y el público cubano. Decidimos sacrificar esa parte en esta ocasión y salvar -porque nos parecía imprescindible- el certamen literario, explicó.
Aseguró que en el escenario actual es doblemente importante el trabajo de la entidad; ofrecer la mayor difusión posible, mantener los contactos con intelectuales, creadores e instituciones del continente.
“Nos corresponde y nos toca salvar la cultura, sobre todo en un momento como este”.
(Con información de Prensa Latina)
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