«Muchas gracias por estar con nosotros; muchas gracias por acompañarnos; muchas gracias por el mensaje de paz y de profunda fe con que nos acompañan». De tal modo habló, en la tarde de este lunes, el Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a representantes de organizaciones ecuménicas internacionales, quienes realizan una visita pastoral a Cuba en el contexto de las celebraciones por Semana Santa.
Sinceridad, fraternidad y el lenguaje de lo humano marcaron
el diálogo sostenido por el dignatario, desde el capitalino Palacio de las
Convenciones, con interlocutores que representan a 600 millones de cristianos
de unas 120 naciones, y que, en estas horas, desde la Isla, son portadores de
un mensaje de paz y de solidaridad y han podido intercambiar con distintas
comunidades de fe, han tomado parte en actividades relacionadas con el Domingo
de Ramos, y han podido conversar con pastores y líderes religiosos cubanos de
varias denominaciones que integran el Consejo de Iglesias de Cuba (CIC).
Invitados por el CIC y por la Iglesia Presbiteriana
Reformada, los líderes religiosos de otras latitudes –quienes han constatado
personalmente cómo son los difíciles días que viven los cubanos–, pudieron
escuchar este lunes, en la voz de Díaz-Canel, el testimonio sobre los esfuerzos
de un país que no se deja vencer. Fue una tarde de intensas emociones, que
también contó con la presencia del Primer Ministro de la República, Manuel
Marrero Cruz; y del Secretario de Organización del Comité Central del Partido
Comunista de Cuba, Roberto Morales Ojeda –ambos, miembros del Buró Político–.
El dignatario expresó a las «queridas hermanas y hermanos», a las «queridas amigas y amigos», que resultaba un placer recibirlos en Cuba, en un momento tan difícil. «Apreciamos altamente, damos mucha significación a esta visita de ustedes, que nos está ratificando que Cuba no está sola», afirmó el Jefe de Estado en el intercambio al que también asistieron la jefa de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido, Caridad Diego Bello; y Yuniasky Crespo Baquero, jefa del Departamento Ideológico del Comité Central; entre otros dirigentes.
El Primer Secretario del Comité Central del Partido
Comunista de Cuba añadió que la visita habla de relaciones que son históricas,
y destacó el hecho de que los líderes religiosos hayan llegado a la Isla con un
itinerario que incluyó al Domingo de Ramos, en el contexto de Semana Santa. Díaz-Canel
Bermúdez habló de un encuentro con una «enorme carga simbólica»; y ese fue el pórtico
para compartir ideas sobre la nación caribeña.
En voz del mandatario afloraron pasajes de la historia, y
episodios relacionados con una verdad a la cual hizo referencia el Jefe de
Estado: «Lo que estamos viviendo –dijo en relación con estas horas duras– es un
proceso acumulativo de 67 años de bloqueo».
Nosotros –comentó en un momento de su intervención– no
hemos podido lograr ser como hemos querido. Se refería a muchos asuntos
pendientes, a «muchos sueños que no hemos podido realizar»; y seguidamente habló
sobre una creatividad como parte de la resistencia, la cual ha hecho posible
-razonó- una obra de enorme connotación social.
El Presidente cubano denunció que una economía de guerra
impuesta por el imperio no pudo impedir la conquista de muchos avances «que hoy
se ven lastrados, reducidos por el bloqueo» recrudecido en los momentos
actuales.
«En todo lo que hacen –recalcó– hay un castigo colectivo
hacia el pueblo cubano». Habría que preguntarse –reflexionó en el encuentro–
por la razón de tal actitud que golpea contra millones de seres humanos. La que
el dignatario ha encontrado –y así lo explicó a sus interlocutores– es «el
ejemplo de Cuba, y que en 67 años no han podido doblegarnos ni humillarnos».
De oportunidad en medio de las crisis, de prioridades que
siguen moviendo al país a pesar de la adversidad habló también el dignatario,
quien resaltó la importancia de que, en «todo lo que estamos proponiendo,
siempre tiene que haber una mirada hacia lo social».
Hacia el final de sus palabras, Díaz-Canel comentó: «El
concepto que hemos compartido y que hemos defendido es que no nos vamos a
rendir; y lo que pedimos a ustedes, los que nos visitan, es que conscientes y
con la sensibilidad que ustedes han mostrado hacia Cuba y hacia nuestro pueblo,
puedan explicar la crudeza de esta situación».
El Jefe de Estado describió al bloqueo como «una violación
de los derechos humanos de los cubanos», como el acto de «privar a un pueblo
que es generoso, que es laborioso, que es solidario, de las cosas más
elementales para desarrollar su vida en paz».
En este punto ejemplificó que «por las afectaciones en
insumos tenemos más de cien mil personas esperando cirugías; y, de esas cien
mil personas, hay más de 11 mil niños. ¿Y alguien puede dudar que Cuba puede
realizar esas operaciones? ¿No hemos demostrado un sistema de Salud capaz de
hacer esas operaciones? ¿Por qué nos privan de hacerlas? ¿Cómo van a decir
después, descaradamente, que todo lo que hacen es para que el pueblo cubano
mejore? ¿Qué se puede esperar de gente que mienten de esa manera?»
Díaz-Canel Bermúdez dijo a los líderes religiosos ecuménicos:
«Les pedimos que ustedes demuestren esta realidad; que cuenten esta realidad, y
a los líderes de nuestras iglesias, que sigan desarrollando las iniciativas
comunitarias con las que siempre nos han apoyado, y que también se imbriquen en
todo ese movimiento que estamos concibiendo a nivel comunitario, porque ustedes
tienen mucha experiencia del trabajo comunitario, de la educación popular, y de
todas estas cosas que son importantísimas en estos momentos».
Con sentimientos de gratitud por ser recibidos por la
dirección del país comenzaron todas las intervenciones de los amigos
religiosos. Jerry Pillay, Secretario General del Consejo Mundial de Iglesias,
dijo saber que los cubanos «están viviendo tiempos difíciles». Y comentó:
«Vengo con altos dirigentes religiosos. Son Secretarios
Generales de iglesias muy bien establecidas en todo el mundo, que representan a
millones de todo el mundo». Seguidamente hizo explícita una motivación de la
visita: «Estamos acá para celebrar el comienzo de la Semana Santa con ustedes».
En otro momento, hizo hincapié: «Nos estamos uniendo a
ustedes en términos de solidaridad»; y también enunció: «Vamos a unirnos a las
voces de las personas de fe para decir que lo que están haciendo con ustedes
está mal».
«Nuestra presencia y la presencia con una delegación de tal
alto nivel –aseveró el líder ecuménico– muestra que estamos acá para brindarles
nuestro apoyo y decir al pueblo de Cuba que no están solos».
Anthony Poggo, Secretario General de la Comunión Mundial
Anglicana, sumó su sentir: «Como dicen las escrituras, cuando alguien sufre,
todos sufrimos, y es por ello que estamos con ustedes».
Más de un mensaje emergió durante el encuentro: Cuba «puede
contar con nuestras oraciones y con nuestro apoyo», resaltó Reynaldo Ferreira
Leao Neto, Secretario General del Consejo Mundial Metodista. Otras voces se
sumaron para recordar que la guerra no es el camino, que la violencia no es el
camino, y que privar a un pueblo de sus alimentos y de sus esperanzas tampoco
es el camino.
Joel Ortega Dopico, Presidente del Consejo de Iglesias de
Cuba, expresó desde la emoción que la presencia de los amigos es motivo de «sano
orgullo para el movimiento ecuménico cubano», y es parte de un trabajo de
muchos años. Por tal motivo, dio sentidas gracias.
«Se habla del colapso de Cuba –reflexionó–, pero quien verdaderamente está en un colapso es este mundo». Dopico afirmó que esta visita es el comienzo de una etapa en la cual trabajarán más cercanos el movimiento ecuménico global y el movimiento ecuménico cubano. Y enfatizó:
«Debemos hacer todo por evitar la guerra y que prevalezca
la paz. Yo les pido que con toda urgencia levantemos esa voz». A nombre de
todos –resaltó–, «creo que estamos muy agradecidos por su presencia». Y no pasó
por alto que los altos dirigentes religiosos «han dejado sus iglesias, sus
organizaciones, para estar aquí en Domingo de Ramos con nosotros, en un día tan
significativo, porque sabemos que es el día en que el Señor, montado en un
burro, desafió al imperio, y desafió todos los poderes de aquel mundo tan
injusto como este de hoy. Por eso, ustedes me hacen sentir orgulloso de ser
cristiano, de ser seguidor del hijo del carpintero».
La jornada de la tarde terminó con una oración en la cual
los líderes religiosos pidieron por Cuba, por la capacidad de resiliencia y
esperanza de un pueblo entero, y también de sus dirigentes en este momento preñado
de tantos desafíos y definiciones.
https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/03/transmiten-en-cuba-entrevista-de-pablo.html
(Alina Perera Robbio – Juventud Rebelde)
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