Cada 7 de abril desde 1948, la comunidad internacional conmemora la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Este año, los expertos insisten en desafíos que no
entienden de fronteras: resistencia a los antimicrobianos, cambio climático y
seguridad vial. Pero la fecha también invita a mirar realidades concretas, y
una de las más singulares es la de Cuba.
La isla, bajo un embargo económico de más de seis décadas,
mantiene sin embargo indicadores propios de un país desarrollado: una de las
tasas más bajas de mortalidad infantil del mundo y una esperanza de vida que
supera los 78 años. Su sistema de atención primaria, con el médico y la
enfermera de familia como eje, ha sido reconocido por la OMS como modelo de
eficiencia en contextos de recursos limitados.
"En Cuba se ha demostrado que la salud pública es una
cuestión de voluntad política, no solo de presupuesto", comenta desde La
Habana el doctor Carlos Rodríguez, especialista en epidemiología. Sin embargo,
las carencias de medicamentos y equipos, agravadas por las sanciones externas,
golpean a diario la práctica clínica.
En este Día Mundial de la Salud, la consigna "Salud
para todos" resuena con fuerza en la isla. Allí, entre carencias y logros,
se reafirma una lección universal: proteger la salud colectiva requiere no solo
recursos, sino también solidaridad sin bloqueos.
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(Portal del Ciudadano de La Habana)
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