La Habana cada amanecer despierta con el ajetreo de cientos de rostros que enfrentan la misma incertidumbre: cómo llegar a tiempo al trabajo, a la escuela, a sus casas o al hospital en medio de las conocidas limitaciones que el transporte público enfrenta en la capital cubana.
Esa batalla diaria por un puesto en la guagua o un hueco en
el taxi rutero es, quizás, uno de los termómetros más fieles del día a día del
habanero. Y en esa lucha, hay un eslabón que, aunque muchas veces pasa
desapercibido, se erige como imprescindible: los inspectores de ayuda al
pasajero.
Para conocer de primera mano el quehacer de estos
guardianes del orden en las terminales y rutas, conversamos con Ricardo Letran
Martínez, jefe del departamento de inspección estatal en La Habana. “Nuestro
trabajo va más allá de la supervisión; somos un puente entre la población y el
sistema de transporte. Velamos porque cada persona llegue a su destino, paramos
carros estatales porque ellos están en el deber de ayudar a la población
habanera ya que la capital presenta un gran déficit de transporte público por
las condiciones actuales”, explicó Letran, quien destacó el esfuerzo de su
colectivo por mantener la organización en medio de las complejidades actuales.
Sin embargo, al escuchar el criterio de los viajeros,
emerge una asignatura pendiente que se repite como un eco en las paradas y
rutas: la indisciplina de algunos conductores de vehículos administrativos.
Esos autos pertenecientes a organismos y empresas estatales que, en lugar de
sumar, restan cuando omiten las paradas acordadas para auxiliar la
transportación colectiva. “¿De qué sirve ver un carro del Estado vacío pasando
de largo mientras esperamos bajo el sol?”, denunciaba con justa razón una
señora en la parada de Belascoain.
Esa conducta resulta inaceptable en un contexto donde cada
asiento libre y cada kilómetro recorrido deben estar al servicio de la mayoría.
No se trata de un capricho, sino de una necesidad imperiosa: la movilidad no es
un privilegio, es un derecho, y su sostenibilidad depende del cumplimiento
estricto de las normas establecidas.
Por eso, los habaneros defienden con razón la necesidad de
una mayor disciplina y compromiso, la cooperación entre organismos, choferes
administrativos e inspectores es la clave para sostener la movilidad en una
urbe donde cada ómnibus, cada parada y cada gesto de solidaridad cuenta en la
rutina de miles.
https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/06/centro-habana-redoblan-esfuerzos-en-la.html
(María
Karla Fernández Mustelier – Radio COCO)
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