Radio Ciudad de La Habana reproduce el discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en el acto de condena a la agresión militar a la República Bolivariana de Venezuela y como respaldo a su legítimo presidente Nicolás Maduro Moros y la Fusión Popular, Militar y Policial, celebrado en la Tribuna Antimperialista José Martí, el 3 de enero de 2026, “Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz”
(Versiones Taquigráficas - Presidencia
de la República)
¡Abajo el imperialismo! (Exclamaciones
de: “¡Abajo!”)
¡Abajo el imperialismo! (Exclamaciones
de: “¡Abajo!”)
¡Abajo el imperialismo genocida, inmoral y
fascista! (Exclamaciones de: “¡Abajo!”)
Hermanos de Venezuela y de toda nuestra
América;
Ciudadanos del mundo;
Hermano Maneiro, Embajador de la República
Bolivariana de Venezuela en Cuba;
Compatriotas:
Nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro
Ruz, analizando el peligroso comportamiento del imperialismo en su depredador
avance sobre naciones independientes de Oriente Medio, dijo hace más de veinte
años:
“Nunca todas la naciones del mundo se
vieron sometidas al poder y los caprichos de quienes dirigen una superpotencia
con un poder al parecer sin límites, de cuya filosofía e ideas políticas y
nociones de ética nadie tiene la más mínima idea. Sus decisiones son prácticamente
impredecibles e inapelables. La fuerza y
la capacidad de destruir y matar parecen estar presentes en cada uno de sus
pronunciamientos”.
Parecen dichas esas palabras para
calificar hoy el brutal y alevoso ataque de fuerzas militares norteamericanas
contra Venezuela y el inaceptable, vulgar y bárbaro secuestro de nuestro
hermano el presidente Nicolás Maduro y su compañera Cilia Flores (Aplausos).
Cuba condena y denuncia esas acciones
como un acto de terrorismo de Estado; un asalto criminal contra nuestra América,
Zona de Paz; una violación de la soberanía de una nación que es símbolo de
independencia, dignidad y solidaridad, y un ataque inaceptable al Derecho
Internacional.
¡No, señores imperialistas, este no es
su patio trasero, ni territorio en disputa!
¡No aceptamos ni reconocemos la Doctrina Monroe, ni reyes ni emperadores
trasnochados! ¡La tierra de Bolívar es
sagrada, y un ataque a sus hijos es un ataque a todos los hijos dignos de
nuestra América! (Aplausos.)
Y como referenció Abel, por Venezuela, y
por supuesto también por Cuba, estamos dispuestos a dar hasta nuestra propia
sangre, ¡hasta nuestra propia vida, pero a un precio muy caro! (Aplausos.)
Solo puede llamarse cobarde, criminal y
alevoso el ataque de madrugada a un pueblo pacífico y noble.
Y es un acto de terrorismo de Estado, en
tanto se ejerce de modo arbitrario y abusando de su supremacía militar, por
mandato de un jefe extranjero, como una expresión inequívoca de fascismo o,
mejor dicho, del neofascismo que se pretende imponer e instaurar sobre la
humanidad toda en estos convulsos tiempos.
Por eso la amenaza no es solo para
Venezuela, la amenaza es contra la humanidad entera. Y se sustenta en la falaz doctrina de la “paz
por medio de la fuerza”.
Este acto de terrorismo de Estado que
acaba de ocurrir en Venezuela es un atropello escandaloso a las normas del
Derecho Internacional: la agresión militar a una nación de paz, que en nada
amenaza a Estados Unidos, y el secuestro de un Presidente legítimo electo
soberanamente por su pueblo. ¡Eso
indigna y por eso aquí estamos los indignados!
No puede haber silencio ni aceptación de
ese acto de terrorismo de Estado, solo comparable con los crímenes contra la
humanidad que comete el sionismo israelí en la Franja de Gaza (Aplausos).
Esta madrugada hemos sido testigos de
una escalofriante confirmación: el aspirante más ferviente al Nobel de la Paz
es en realidad la mayor amenaza a la paz del continente (Aplausos). Su artero ataque a Venezuela rompe con la
estabilidad que ha caracterizado durante años a nuestra región latinoamericana
y caribeña.
Quienes celebran el acto terrorista y
fascista, como explicaba Gerardo, que acaba de cometer Estados Unidos sobre una
nación soberana del continente solo pueden hacerlo desde el odio que les nubla
el juicio. Nadie mínimamente informado
puede ignorar ni subestimar las graves implicaciones de tales actos criminales para
la paz regional y mundial.
Por eso urge que la comunidad
internacional se movilice, se articule, se coordine en la denuncia de este
flagrante acto de terrorismo de Estado y del ilegal, inmoral, delictivo
secuestro de un Presidente legítimo para propiciar un cambio de régimen, como
si alguien ajeno al pueblo venezolano tuviera ese derecho.
El objetivo no es nuestro hermano
Maduro, no son los militares venezolanos, no es ni siquiera la falaz narrativa
del narcotráfico que sostuvieron con absoluto cinismo durante semanas y meses
bandidos de la peor especie como Marco Rubio.
El muy oscuro objeto del deseo imperialista es el petróleo venezolano,
son las tierras y los recursos naturales de Venezuela.
Solo los cínicos y los cobardes pueden
cerrar ojos y oídos a las declaraciones de Trump y sus secuaces, que hace
apenas días reconocieron, sin avergonzarse para nada, que lo que buscan son las
riquezas de Venezuela, riquezas que les ha prometido abiertamente y sin límites
la candidata del imperio, y ya por ahí hoy andan las noticias de que la van a
apoyar para que sea la presidenta de Venezuela.
El objetivo es también apagar ese bastión
de resistencia al imperialismo y de defensa de la integración regional que es
la Revolución Bolivariana desde la llegada del Comandante Chávez a la
presidencia de la heroica nación.
La Revolución Bolivariana ha demostrado
ser un proceso de masas, de hondas raíces populares, que no tenemos dudas de
que saldrán a defender su soberanía, su democracia y a su Presidente, como lo
hicieron en abril del 2002 ante el golpe de Estado instigado también por el
imperio estadounidense, el que nunca ha abandonado el intento de apropiarse de
su petróleo (Aplausos).
¡Estados Unidos no tiene autoridad moral
ni legal de ningún tipo para sacar de su país por la fuerza al Presidente
venezolano! ¡Pero Estados Unidos sí es
el responsable ante el mundo de la integridad física de Maduro! (Aplausos.)
Nos sumamos al llamado de las
autoridades venezolanas que exigen una prueba de fe de vida de Maduro y de
Cilia.
Llevan meses tejiendo la falsa acusación
de narcoterrorista contra el Gobierno venezolano y han sido incapaces de
presentar una sola prueba que lo evidencie.
No lo han hecho porque no existen tales pruebas, porque no existen tales
prácticas, porque todo responde a un hilo narrativo que busca justificar este
indignante acto de terrorismo de Estado que acaban de cometer.
Desde sus propias agencias federales,
analistas e investigadores estadounidenses han estado ofreciendo opiniones e
informaciones que desestiman el falso relato del narcoterrorismo, que echan por
tierra esas acusaciones contra Venezuela y contra su Presidente.
Indigna mucho que a Trump, Rubio y sus
secuaces no les importe la verdad. ¡Los
que debían ser condenados por un tribunal internacional antifascista son ellos!
(Aplausos.)
Los fascistas que están hoy en el poder
en Estados Unidos aprendieron muy bien de sus referentes nazis el principio
goebbeliano de que una mentira repetida mil veces puede convertirse en verdad.
Pero la verdad se impondrá y los pueblos la defenderán como en el pasado
vencieron y derrotaron al fascismo hitleriano.
Ni el pueblo venezolano ni el pueblo
estadounidense ni la comunidad internacional creen la sarta de mentiras que han
venido construyendo.
¡No son tiempos de medias tintas, son
tiempos de definiciones y de tomar partido frente al fascismo y la barbarie
imperial! (Aplausos.)
¡A cerrar filas, pueblos de América, no
dejemos pasar al gigante de las siete leguas!
No olvidemos lo que advirtió el Che
Guevara hace seis décadas: “…en el imperialismo no se puede confiar, pero ni
tantico así” (Aplausos).
Nicolás y Cilia son de Venezuela, y
deben ser devueltos al pueblo de Venezuela que eligió y reclama a su legítimo
Presidente (Aplausos).
¡Abajo el imperialismo! (Exclamaciones
de: “¡Abajo!”)
¡Abajo el imperialismo! (Exclamaciones
de: “¡Abajo!”)
¡Abajo el imperialismo! (Exclamaciones
de: “¡Abajo!”)
¡El pueblo unido jamás será
vencido! (Exclamaciones de: “¡El pueblo
unido jamás será vencido!”)
¡Cuba y Venezuela, unidos vencerán! (Exclamaciones de: “¡Cuba y Venezuela, una
sola bandera!”)
¡Patria o Muerte!
¡Socialismo o Muerte!
¡Venceremos!
(Ovación.)
https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/01/diputados-cubanos-llaman-exigir-poner.html
(Autor: Miguel Díaz-Canel Bermúdez)
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