Una Tarde de Trova y Memoria: Homenaje en el Cerro (+Fotos)

En el cálido marco de la Casa de los Abuelos "Celia Sánchez Manduley", un espacio que simboliza el cuidado y el legado histórico, se vivió una tarde excepcional. Con motivo del 130 aniversario del natalicio de la inmortal María Teresa Vera, la trova, el sentimiento y la memoria se dieron cita en un emotivo tributo que trascendió lo musical para convertirse en un acto de afirmación cultural comunitaria.

Honrando a la Madre de la Canción Cubana

El encuentro, dignamente auspiciado por la Casa de la Trova que lleva su nombre, tuvo como centro la figura de María Teresa Vera, reconocida como "la madre de la canción cubana" y "la última bohemia de La Habana". 

Su voz, descrita como única, "sin vibrato, seca... aparentemente descuidada, natural, popular", marcó un antes y un después en la música de la Isla.

Los artistas participantes rindieron homenaje a un legado invaluable que incluye composiciones imperecederas como "Veinte años" (con texto de Guillermina Aramburu), "Porque me siento triste", "No me sabes querer" y "Yo quiero que tú sepas". Estos temas, junto a su vasto repertorio, forman parte hoy de los tesoros fonográficos de la nación.

Su arte fue un puente entre generaciones de compositores, pues interpretó obras de figuras fundamentales como Manuel Corona (quien, según la tradición, la instó a aprender guitarra), Oscar Hernández, Eliseo Grenet y Rafael Gómez "Teofilito". 

Vera también fue una innovadora: se destaca como la primera en crear y popularizar dúos de mujer y hombre en la trova, iniciando una fructífera unión con Rafael Sequeira desde 1916.

La Fuerza de la Unión Institucional y el Vínculo Comunitario

Este homenaje fue una demostración palpable de que en la colaboración reside la fuerza para proyectos de mayor envergadura. La iniciativa de la Casa de la Trova "María Teresa Vera" se vio robustecida con el apoyo y participación de otras instituciones culturales del territorio, un modelo de trabajo en red que potencia el impacto en la comunidad.

El corazón de la actividad latió con especial intensidad ante su público principal: los abuelos de la institución. Para ellos, la música de Vera no es solo melodía, sino un fragmento de su propia historia, un viaje sonoro a épocas y sentimientos compartidos. 

El intercambio posterior, donde se compartieron anécdotas y emociones, reforzó el invaluable papel de la cultura como vehículo de esparcimiento, conexión emocional y preservación de la memoria identitaria.

Un Legado que Perdura Más Allá de Veinte Años

La actividad cumplió con creces su objetivo: honrar la memoria de una gigante cuya obra, "de indiscutible valor literario-musical", sigue viva. 

Pero su significado fue más allá. Reforzó los lazos entre las instituciones y el público, llevó alegría y alta cultura a quienes atesoran la historia en su recuerdo y confirmó que la trova, en esencia, es un arte del pueblo y para el pueblo.

Así, en el Cerro, la llave de la tradición giró una vez más para abrirle paso a María Teresa Vera, recordándonos que su voz, su guitarra y su espíritu siguen siendo el alma de la música cubana.

https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/02/cuba-lamenta-fallecimiento-murio-de.html

Por Ileana Chávez Ortega 

SST- JCDT 

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