En el corazón de Centro Habana, específicamente en Pueblo Nuevo, calle Maloja entre Oquendo y Subirana, se levanta un nuevo hogar para niños sin amparo parental, una instalación que, en medio de las complejas limitaciones que enfrenta el país, particularmente con el sistema electroenergético nacional, no se ha detenido.
Resulta significativo que, en el actual contexto, las
formas de gestión no estatal (FGNE) hayan asumido el compromiso de mantener
activas las acciones constructivas. Lejos de pausar sus empeños, estos actores
económicos demuestran con hechos que la voluntad de hacer y el amor por la
comunidad habanera pueden más que cualquier adversidad.
Su participación activa en la rehabilitación de este
espacio no solo aporta vitalidad constructiva a una zona del municipio, sino
que siembra cultura de solidaridad.
Esta obra, que hoy cobra vida en medio de los esfuerzos por
preservar la estabilidad del país, es la expresión tangible de un principio
irrenunciable de nuestra sociedad: la protección a la infancia.
Cuando este hogar abra sus puertas, será un baluarte de
amor y apoyo, un refugio donde los niños podrán crecer con la seguridad de que,
incluso en tiempos difíciles, tendrán un hogar para crecer.
(María Karla Fernández Mustelier – Radio COCO)
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