La cita se extenderá desde las 16:00 a las 18:00 (hora local)
y será uno de los momentos más significativos dentro de las celebraciones por
el reciente reconocimiento del son como Patrimonio Cultural Inmaterial de la
Humanidad.
La merecida distinción fue otorgada en diciembre de 2025
por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura (UNESCO), durante la reunión del Comité de Patrimonio Cultural
Inmaterial en Nueva Delhi, India. Desde entonces, instituciones como el
Instituto Cubano de la Música, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural y la
Oficina Regional de la UNESCO en La Habana han impulsado actividades para
resaltar la trascendencia de este género músico-danzario.
La gala coincide con el Día del Son Cubano, el 8 de mayo,
instaurado por el maestro Adalberto Álvarez para recordar el natalicio de dos
pilares del género: Miguel Matamoros y Miguelito Cuní.
En esta ocasión, el escenario del América reunirá a un
elenco diverso que incluye al Sexteto Nacional Ignacio Piñeiro, Yarima Blanco y
Son Latino, María Victoria, Geydi Chapman, Vania Borges, el Conjunto Folclórico
Nacional, Michael Dinza, Yosander y Agranel.
Más allá de la música, la velada será un homenaje a los portadores que han mantenido viva la tradición del son a lo largo de generaciones.
Este género, nacido de la fusión entre raíces hispánicas y
africanas y desarrollado en el oriente y centro de la Isla a finales del siglo
XIX, se suma ahora a otras expresiones cubanas reconocidas por la UNESCO, como
la rumba, el punto cubano, la tumba francesa, las parrandas y el bolero.
La candidatura que llevó al son a la lista representativa
fue elaborada por sus propios cultores, junto al Centro de Investigación y
Desarrollo de la Música Cubana y otras instituciones culturales del país.
Reconocido como un elemento esencial de la identidad
nacional, el son mantiene una vitalidad que trasciende fronteras y constituye
una de las bases de la música cubana, marcada por la hibridación de tradiciones
africanas e hispánicas.
Su auge llegó en la década de 1920, impulsado por la
radiodifusión comercial, y en 2012 fue declarado Patrimonio Cultural de la
Nación. Hoy, con el respaldo de la UNESCO, el son reafirma su lugar como
símbolo universal de la cultura cubana.
Es oportuno recordar que una declaratoria implica mantener
el patrimonio vivo y transmitido en la comunidad, no solo conservarlo como
símbolo.
Por ello cuando un país recibe la declaratoria de la
UNESCO, debe comprometerse a elaborar planes de salvaguardia y reportarlos
periódicamente; garantizar la transmisión generacional mediante escuelas y
talleres; apoyar a los portadores del patrimonio (músicos, bailarines,
comunidades), además de promover la investigación y documentación del género y
fomentar su práctica cotidiana en festivales y celebraciones.
(Lissette Martín López – Radio COCO)
JCDT – YRV SST
