La Habana sigue siendo la gran puerta de entrada a Cuba y un imán para quienes llegan por primera vez en busca de sol, playas y descubrimiento.
Más allá de la música y el mar, la ciudad cautiva por su arquitectura: fachadas desgastadas por el salitre, interiores señoriales y plazas que son auténticos salones de época.
| Foto tomada de Internet |
La Habana Vieja, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982, es un museo vivo. Cada portón, vitral o columna de mármol cuenta la historia de capitanes, condes y familias aristocráticas de los siglos XVIII y XIX.
Caminar sus calles es un viaje en el tiempo: la Plaza de Armas, el Palacio de los Capitanes Generales o el Palacio de los Condes de Santovenia son testigos de un legado que, aún hoy, atrapa a viajeros de todo el mundo.
SST- JCDT