Las nuevas denominaciones de billetes emitidas por el Banco Central de Cuba (BCC) ya forman parte de las operaciones cotidianas en muchas instituciones bancarias del país, entre ellas varias sucursales de Banco Metropolitano, que desde el 1 de abril comenzaron a entregar a los clientes billetes de 5 mil pesos cubanos como parte de su flujo diario de efectivo.
Entretanto, las expectativas, satisfacción o comprensibles
aprehensiones de la ciudadanía sobre el destino y efecto del nuevo papel moneda
se hacen sentir en las redes, foros especiales de debate y en la conversación
social cotidiana. Algunos han incorporado de forma parcial o errada la
información oficial del Banco Central de Cuba, que destaca la conservación de
las antiguas denominaciones más pequeñas de billetes, así como de los procesos
de desarrollo y fiscalización de pagos digitales dentro de la sociedad, por lo
cual continúan manifestándose alarmas ante la posible desaparición o desatención
de estos factores.
Otros, sin embargo, resaltan los beneficios de contar con más
opciones dentro del actual cono monetario cubano, sus valores desde el punto de
vista gráfico y simbólico al centrar de forma inédita, dentro de la numismática
nacional, la imagen de patriotas cubanas y la funcionalidad, más que todo, para
nuevos actores económicos con manejo de grandes volúmenes de efectivo y
operaciones.
En la sucursal 266 de BANMET, cita en La Habana Vieja,
calle O´Reilly, esquina a Compostela, pudimos verificar el alcance de ese
primer contacto de los clientes con los nuevos billetes. De los volúmenes
dispensados para esa etapa inicial dentro de la unidad, casi la totalidad había
sido circulada en apenas la mañana y el saldo general de nuestra pesquisa fue
de positivo, por parte de trabajadores bancarios y la población.
Adrián Pérez Bonachea, banquero de línea, nos ilustró allí
su experiencia en el primer día de manejo de las nuevas emisiones:
«He visto a la población aceptar el billete bastante bien,
sobre todo por quienes trabajan en mipymes, dado los precios elevados que
existen y los volúmenes de efectivo que se manejan. Verdad que algunos tienen
pequeña entrada económica y temen se les dificulte comprar productos de menor
precio, pero para mí desde mi profesión no dejo de reconocer que se simplifican
mucho las operaciones, no tienen las máquinas que contar grandes pacas de
billetes constantemente; todo es más ágil para cajeros y clientes. Depende del
tipo de cliente para aceptarlo más o menos», reflexionó.
Sobre el trascurrir de la jornada, Adrián nos indicó que,
de los fajos de 5 mil pesos cubanos asignados para operar ese día, en solo la
mañana se había entregado casi todos, como parte de la estrategia de echar a
rodar el nuevo ejemplar.
«En mi opinión otro punto favorable son las medidas de
seguridad. El papel se siente más ligero que en los antiguos billetes, pero
marcas de agua, hilos de seguridad, el elemento de la flor nacional con efecto
arcoíris, el relieve de la imagen central, le dan mucha fuerza y valor a esta
emisión. Nos informamos por los canales oficiales de estos detalles y son más
elementos de control a tener en cuenta, aunque ahora mismo solo hemos entregado
y ninguno ha retornado. Este proceso acaba de comenzar», nos dijo.
A su vez, Alex R. Peña (25 años), diseñadora de profesión,
nos manifestó que estas nuevas denominaciones sí pueden ayudar a agilizar las
operaciones bancarias, criterio, por demás, en sintonía con las mismas
proyecciones del BCC que aspira tras la medida a facilitar las transacciones de
efectivo, responder a las necesidades reales de la economía que demanda altas
cantidades de este último, así como la reducción de los costos en la logística
y las operaciones monetarias.
«Pienso que para cajeros y contadores puede ser una
ventaja. Un billete de denominación alta implica menos manejo de efectivo, más
rapidez en la operación que se realiza y menos tiempo en el banco para el
cliente», argumentó Alex.
«De todos modos los billetes acaban de salir y es muy
pronto para decir qué efecto tendrán en la economía», concluyó.
También con el primer billete de alta denominación en su
mano, Danahis Borges Páez (59 años), trabajadora de La Habana Vieja lo ve todo
más sencillo:
«Simplemente es una opción más para hacer trámites que antes no teníamos y eso está bien. Quizá alguien lo encuentre incómodo a la hora de efectuar compras sencillas y cotidianas, pero para una mipyme y otros negocios puede ser beneficioso», apuntó.
«La seguridad que tienen los billetes es además más grande
en comparación a los que ya existían. Eso lo veo bueno también, porque evita la
falsificación y se logra un mayor control de todo el efectivo. Hay que
estudiarlas, aunque creo que la campaña para divulgar esas características
entre la población funcionó muy bien y eso ha sido un elemento valioso para que
se puedan entender estas medidas.», nos compartió.
Muchas opiniones se estarán moviendo en el escenario público
frente a la presente estrategia. Por lo pronto el BCC subraya que no se trata
de una medida rígida ni estática, por lo cual tendrá continuidad en los análisis
que se realicen sobre su aplicación. Se extenderá, además, el nuevo circulante
por todo el país de forma gradual, por lo que el camino hasta ver su efecto
absoluto en la dinámica monetaria actual a nivel de nación se conocerá más
adelante, aunque desde ya aspira a efectos positivos para todos los actores.
Solo nos resta aguardar.
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(CubaSí)
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