Bajo un sol generoso que apenas logró competir con la calidez humana, el municipio de Marianao celebró el Día de la Familia. No hubo sede única: la fiesta fue en parques, aceras, puertas abiertas y esquinas con memoria.
Desde temprano, en el consejo 5, ese olor inconfundible a café unió a varios vecinos. Muchas generaciones compartieron: abuelos contando anécdotas, padres organizando dominós improvisados y pequeños con pinturas de colores dibujando casas con ventanas grandes.
"Marianao es familia", resumió María Elena, vecina de Husillo, mientras enseñaba a su nieta a bailar. "Aquí no importa la sangre del todo: el vecino es tío, la de la tienda es prima. Hoy celebramos eso".
Las sonrisas no faltaron a pesar de las adversidades. Tampoco los abrazos. Las familias compartieron un refresco, un saludo, un abrazo, demostrando que la unión vecinal sigue siendo el mejor pegamento social.
Marianao nos recuerda, una vez más, que la familia es ese pequeño gran país donde aprendemos a querer. Y en esta fecha, el municipio lo celebra con el mejor de los mensajes: el amor que se comparte crece.
(Texto: Iliana Ortega Chávez)
YRV - JCDT
