La gasolina en Cuba, diamante en subasta

Foto: Tomada de Agenda Económica - Cubadebate
El precio de la reventa no oficial de la gasolina en Cuba toca niveles estratosféricos. Empezó de poco a poco a subir y ya sobrepasa los 4 mil pesos cubanos, llega casi al cambio a los ocho dólares, por lo cual pagar esa cantidad de dinero por tan solo un litro resulta un escándalo, algo totalmente descabellado.

Si uno fuera a comprar la gasolina como debería ser en un servicentro, la regular B90 costaría 1.10 USD y la especial B94, 1.30 USD, aproximadamente, serían más de 600 CUP la regular y casi 700 la especial, que si sumamos los 20 litros que ahora mismo están autorizados a despachar por cada venta serían unos 12 mil CUP a gastar para llenar medio tanque de gasolina.

Los números son altísimos, comparado con un salario promedio o una jubilación, son impagables, un insulto. Lo cierto es que mientras el combustible escasee, la cifra seguirá en ascenso como subasta, porque a pesar de estar tan cara, hay quienes pueden darse el lujo y a otros por necesidad de moverse no les queda de otra que desangrarse.

En Cuba no tenemos combustible. El gobierno de los EE.UU. impide a su homólogo cubano la compra de este y por eso a nuestra nación no pueden llegar tanqueros, sin embargo, “humanitariamente” han autorizado la venta al sector privado, con la misma excusa de siempre de no favorecer al gobierno, pero dónde queda el combustible para los sectores económicos, sociales que se encadenan a nivel de país.

Siguen los mismos diciendo que el bloqueo de los EE.UU. no existe, pero el propio presidente Donald Trump lo hizo más que público y con todas las palabras cuando a nivel internacional dio la orden de imponer aranceles a todo aquel que osara venderle crudo a Cuba.

Privar a un país de obtener combustible es patearlo al caos, a la necesidad, al hambre, a la miseria. No tenemos para echar a andar los motores fuel oil, por lo cual hay más déficit, más apagones, más incomodidad. Muchas provincias del archipiélago sufren cortes de electricidad de más de 24 horas corridas, y no es posible descansar, refrigerar alimentos, cocinar, lavar, planchar, ver la tv, vivir en la normalidad.

El transporte público es casi nulo por las calles y el colectivo privado se ha encarecido a tal punto que limita la movilidad. Al menos en la capital, a cualquier hora se notan muy pocos carros en las calles, las guaguas prácticamente no existen, y por suerte hay una estampida de motos, triciclos y carritos eléctricos que amortiguan el caos. Los fines de semana las calles son puro desierto.

En los servicentros tampoco hay colas, los pocos que reciben suministros de gasolina, tan solo pueden despachar entre 50 y 75 turnos diarios, que salen de una cola virtual por la aplicación Ticket, con salas de espera con más de 12 mil en la cola como es el caso del punto El Riviera, lo que significa a este ritmo, una buena cantidad de personas les tocará echar gasolina en meses.

Y mientras esto sucede, ¿qué esperamos en Cuba? Que cada sanción, cada restricción, cada amenaza de castigo económico que Washington nos imponga sirva como combustible para que el resto del mundo construya los sistemas alternativos que eventualmente reemplazarán las instituciones financieras controladas por Occidente. Ya lo están haciendo Rusia, China y México. Y esto no lo decimos los cubanos, es un análisis del economista estadounidense Richard Wolffs, que es necesario entender.



https://rciudadhabanaoficial.blogspot.com/2026/02/bloqueo-de-combustible-lo-trump-impacta.html

(Cynthia Hernández Mayol - CubaSí)

JCDT - SST


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