"Los sueños no se ven, se construyen", parecía decir cada palabra de Paula, estudiante de séptimo grado, cuando este fin de semana subió al escenario del II Coloquio Dreamers.
Con la energía que solo la juventud puede desbordar y la seriedad de quien sabe que representa algo más grande que ella misma, la joven se convirtió en la voz y el rostro de la Secundaria Básica Julio Antonio Mella, del municipio Marianao.
Desde el primer momento, Paula cautivó a los asistentes. Su intervención no fue improvisación: fue el resultado de semanas de estudio, reflexión y ensayos. Pero más allá de la técnica, lo que brilló fue su autenticidad. Porque hablar de sueños —como propone el coloquio— requiere, ante todo, soñar en voz alta. Y eso, Paula lo hizo con maestría.
Su paso por Dreamers confirmó una vez más lo que ya sabemos: la escuela no es solo un aula, sino un semillero de futuros. En cada exposición, en cada pregunta respondida con seguridad, la estudiante demostró que el conocimiento compartido transforma, empodera y abre puertas.
Paula no solo representó a la Secundaria Básica Julio Antonio Mella, representó la esperanza de una generación que, contra viento y marea, sigue creyendo en la educación como fuerza motriz del cambio. Porque cuando una joven de séptimo grado se para frente a un auditorio y habla con convicción, no está sola: lleva consigo a sus profesores, a sus compañeros y una idea clara de país.
El II Coloquio Dreamers terminó entre aplausos. Pero lo que comenzó allí —esa chispa de compromiso y creatividad— apenas empieza.
(Texto y Fotos: Iliana Ortega Chávez)
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